Received from Daniel in Cuba: Castro's letter to Jim McDermott

Louis Proyect lnp3 at SPAMpanix.com
Tue Nov 30 12:35:38 MST 1999



This is the letter sent by Fidel to Jim McDermott yesterday. As I
don't have the English version, but taking into account that there
are some Spanish speaking list members, I rush you this Granma
fragment:

                     Carta de Fidel a Jim McDermott, representante
                     norteamericano por el estado de Washington

                     Era incuestionable el complot que con
                     el apoyo del Departamento de Estado
                     se llevaba a cabo contra mi viaje a
                     Seattle

                     La Habana, 29 de noviembre de 1999

                     Sr. Jim McDermott

                     Representante por el estado de Washington

                     Muy estimado congresista Jim McDermott:

                     Cuando concluyó la IX Cumbre de Países
                     Iberoamericanos en La Habana y las intensas
                     actividades tanto de esta como de las visitas
                     oficiales o de trabajo a nuestro país de varios
                     Jefes de Estado participantes en la misma, sin
                     descansar un minuto, el 19 de noviembre me
                     consagré por entero a los materiales de la
                     reunión de la Organización Mundial de Comercio, y
                     al estudio de los complejos temas que en las
                     conferencias, discursos, reuniones, debates,
                     encuentros con la prensa y pronunciamientos
                     públicos debía abordar durante los breves días de
                     mi estancia en Seattle.

                     Sin incluir las entrevistas solicitadas por
                     numerosas personalidades políticas, el programa
                     era sumamente apretado y tenso. Me disponía, sin
                     embargo, a cumplirlo. Te había prometido
                     considerar las posibilidades de asistir aunque,
                     consciente de los obstáculos a vencer, no podía
                     asegurarte la decisión que finalmente adoptaría.
                     Te pedía por eso tiempo. Mientras tanto, me
                     preparaba febrilmente para ello. Deseaba hacerlo
                     y estaba prácticamente decidido a realizar el
                     viaje, salvo que surgieran insalvables
                     dificultades.

                     Considerando esa posibilidad, y las elementales
                     medidas de discreción que por razones bien
                     conocidas me veo obligado a guardar, me
                     abstendría de anunciarlo públicamente hasta el
                     último momento. Dilaté igualmente la solicitud de
                     visas por similares razones. Conozco de sobra que
                     antes de que transcurra una hora en el
                     Departamento de Estado se filtra la noticia, y
                     así los perennes organizadores de atentados que
                     la Fundación Cubano Americana siempre financia
                     cada vez que viajo al exterior -vínculos que las
                     autoridades de Estados Unidos no ignoran- conocen
                     de inmediato todos los detalles.

                     Han llovido las hipótesis sobre mi posible viaje
                     a Seattle a partir de las invitaciones recibidas,
                     que son conocidas.

                     El 19 de noviembre la agencia NOTIMEX informó:
                     "La posible presencia del Presidente cubano Fidel
                     Castro a la reunión de la Organización Mundial de
                     Comercio que se celebrará del 30 de este mes al 3
                     de diciembre en Seattle, desató hoy las polémicas
                     en el Capitolio".

                     [...]

                     "En el Congreso estadounidense la simple
                     invitación provocó reacciones inmediatas de enojo
                     y frustración".

                     [...]

                     "En la universidad de Seattle ya se están
                     llevando a cabo los preparativos para que el
                     líder cubano hable en la institución el próximo 2
                     de diciembre, lo cual también ha irritado a
                     varios legisladores republicanos."

                     Ese mismo día 19, la agencia AP comunica: "Sus
                     aliados están eufóricos con la idea. Sus enemigos
                     están a la expectativa."

                     [...]

                     "La presencia de Fidel Castro combinada con la
                     atención que presta la prensa a la reunión de la
                     OMC, brinda una gran oportunidad para hacer
                     conocer a los ciudadanos de Estados Unidos acerca
                     del inhumano bloqueo de nuestros vecinos", dijo
                     Patsy Behrend, codirectora de la organización
                     National Network on Cuba.

                     El lunes 22 de noviembre James Rubin, vocero del
                     Departamento de Estado, declaró: "Aguardamos para
                     reaccionar una vez que contemos con la solicitud
                     de visado. [...] En cuanto a nuestra posición
                     sobre la visa, estamos esperando, y no hemos
                     recibido, una solicitud de visa antes de proceder
                     a emitir cualquier declaración al respecto".

                     Según varias agencias noticiosas, Rubin "no supo
                     decir si se la darían en caso de que la
                     solicitara".

                     La agencia noticiosa ANSA informó en un despacho
                     fechado en Washington que una fuente oficial
                     norteamericana observó que "la reunión de Seattle
                     es a nivel de ministros, no de Jefes de Estado y
                     que la presencia de Castro sería `inapropiada'".

                     Por su parte, la agencia Reuters comunicaba que
                     "fuentes oficiales (obsérvese el plural) dijeron
                     que la reunión de la OMC es a nivel de ministros
                     y la presencia de Castro no sería `apropiada'".

                     Veinticuatro horas después, el 23 de noviembre,
                     llegó la noticia de que el representante
                     republicano por el estado de la Florida, Lincoln
                     Díaz Balart, solicitó a la Fiscal General de
                     Estados Unidos, Janet Reno, que se disponga a
                     ordenar el arresto del Presidente cubano por la
                     acusación de asesinato, en caso de que asista a
                     la reunión de Seattle.

                     El 24 de noviembre, según cable de la agencia
                     Notimex, "el Washington Times (vocero de la
                     extrema derecha) consideró que el gobernante
                     cubano no debe recibir la oportunidad de ganar
                     espacio en la prensa por el hecho de estar
                     presente en la reunión ministerial a la que
                     asistirá el presidente William Clinton."

                     También ese mismo día la agencia EFE informa:

                     Era incuestionable el complot...

                     "La agrupación de exiliados Hermanos al Rescate
                     anunció hoy que ha pedido a la Fiscalía Federal
                     de Florida `que procese criminalmente al dictador
                     Fidel Castro por asesinato', en coincidencia con
                     un posible viaje del líder cubano a Estados
                     Unidos".

                     [...]

                     "La Fundación Nacional Cubano Americana, una de
                     las más poderosas organizaciones del exilio y
                     varios otros grupos anticastristas se han sumado
                     a la petición del congresista estadounidense
                     Lincoln Díaz Balart de procesar a Castro por la
                     muerte de los pilotos de Hermanos al Rescate".

                     Todas estas acciones sucesivas y combinadas
                     fueron divulgadas en solo 72 horas después de las
                     declaraciones del vocero del Departamento de
                     Estado el 22 de noviembre.

                     Dejo a un lado la histeria y las amenazas de los
                     gritones de la mafia terrorista de Miami siempre
                     deseosos de provocar un sangriento conflicto
                     armado entre Cuba y Estados Unidos, que en este
                     caso sería inevitable consecuencia de cualquier
                     intento de retenerme por la fuerza en Seattle,
                     cuyo primer combate se produciría, muy a nuestro
                     pesar, en esa pacífica, culta y hospitalaria
                     ciudad, en el instante mismo en que, con viles
                     pretextos y groseras calumnias, autoridades
                     norteamericanas trataran de arrestarme
                     traicioneramente en Seattle.

                     Lo importante para mí era la posición de Estados
                     Unidos respecto a mi derecho a participar en una
                     reunión internacional de la Organización Mundial
                     de Comercio de la que Cuba es miembro desde su
                     fundación. Se hizo pronto evidente que el
                     gobierno de Estados Unidos era opuesto a mi
                     presencia en la reunión de Seattle. Tuve la
                     certeza de que el Departamento de Estado no me
                     concedería la visa. Por ello, no me molesté
                     siquiera en solicitarla. No quería ser sometido a
                     esa humillación. Bien pronto pudimos comprobarlo.


                     El día 26 de noviembre, en las primeras horas de
                     la tarde, el jefe del Buró Cuba del Departamento
                     de Estado y un importante Subsecretario de ese
                     Departamento, en almuerzo que se concertó por
                     iniciativa de ambos funcionarios norteamericanos
                     con el compañero Dagoberto Rodríguez, director de
                     América del Norte del MINREX, que estaba de paso
                     por Washington rumbo a Seattle, este fue
                     advertido de las posibles consecuencias del viaje
                     con los mismos argumentos de la mafia extremista
                     cubano-americana, lavándose aquellos las manos
                     como Poncio Pilatos. Era incuestionable el
                     complot que con el apoyo del Departamento de
                     Estado se llevaba a cabo contra mi viaje a
                     Seattle. Esto corroboró mi percepción sobre la
                     oposición e incluso el temor político y moral a
                     mi participación en la reunión de la OMC en
                     Seattle.

                     Ya el propio viernes 26 de noviembre, muchas
                     horas antes del almuerzo en Washington, dimos
                     instrucciones al Ministerio de Relaciones
                     Exteriores de presentar a la Oficina de Intereses
                     de Estados Unidos en Cuba, antes de las 11 de la
                     mañana, la solicitud de visa para una lista de
                     más de 30 compañeros encabezada por nuestro
                     Canciller. A nuestra empresa aérea se le indicó
                     solicitar autorización de vuelo para que un Il-62
                     partiera en dirección a Seattle a las 3 de la
                     tarde, hora de Cuba, del lunes 29 de noviembre.

                     No quise explicar públicamente esta decisión
                     hasta que tú recibieras este mensaje.

                     Lo que más me había estimulado a viajar a Seattle
                     no era la propia reunión donde tendría solo cinco
                     minutos para hablar sobre cuestiones realmente
                     muy complejas, sino la posibilidad de sostener
                     encuentros con estudiantes, profesionales
                     especializados, académicos, donde exponer mis
                     puntos de vista, sostener intercambios y debatir
                     a fondo problemas cruciales de nuestra época,
                     gracias a las numerosas invitaciones que tan
                     amablemente recibí con motivo de esa posible
                     visita. Pero yo no podía viajar a territorio
                     norteamericano si los voceros oficiales del
                     gobierno declaraban la visita "inapropiada", o,
                     peor aún, participaban conscientemente de una
                     gran provocación en Seattle.

                     Sin embargo, no me parecía suficiente enviar una
                     simple carta explicando las razones de mi
                     ausencia a numerosas personalidades e
                     instituciones incluso religiosas que con tanta
                     generosidad e interés esperaban el encuentro.
                     Tomamos por ello la decisión de enviar una
                     delegación presidida por nuestro joven y
                     combativo canciller, el ingeniero Felipe Pérez
                     Roque, que por haber trabajado conmigo durante
                     más de siete años está profundamente
                     familiarizado y comparte plenamente mis
                     concepciones e ideas sobre la situación actual
                     del mundo y su posible evolución. Con él viajan
                     también nuestro Ministro de Comercio Exterior,
                     Ricardo Cabrisas, defensor consecuente de los
                     intereses de los países del Tercer Mundo, y otros
                     miembros de nuestro equipo de trabajo cotidiano
                     en el análisis de los graves problemas económicos
                     internacionales; el Jefe de nuestra Oficina de
                     Intereses en Washington y el prestigioso
                     Presidente de los estudiantes universitarios de
                     Cuba.

                     Decidimos enviar con ellos gran parte del
                     personal de seguridad y comunicaciones que me ha
                     acompañado en los más arriesgados viajes al
                     exterior, para apoyar a la delegación cubana a
                     Seattle y garantizar su protección contra
                     cualquier provocación o agresión física de la
                     mafia terrorista cubano-americana.

                     Nuestro Canciller lleva instrucciones de
                     contactar y reunirse con las instituciones y
                     personalidades que me invitaron a Seattle y que
                     mostraron interés en reunirse conmigo, para
                     explicar las razones de mi ausencia. El podrá
                     responder, exponer y debatir sobre cualquier tema
                     que les interese sobre las posiciones de Cuba
                     como pudiera hacerlo yo mismo y quizás mejor.

                     Por mi parte, lo que podía decir en Seattle lo
                     haré en el Encuentro Internacional de Economistas
                     que tendrá lugar en La Habana del 24 al 29 del
                     próximo mes de enero, y en una importante reunión
                     Cumbre del Grupo de los 77 más China, constituido
                     ya por 133 países del Tercer Mundo que, por
                     acuerdo de ese propio grupo, sesionará tres meses
                     después, entre los días 10 y 14 de abril, en La
                     Habana. Tendré así más tiempo para actualizarme
                     sobre la evolución de los acontecimientos,
                     enriquecer la información de que dispongo y
                     profundizar en mis ideas al ritmo que la
                     velocidad de los hechos que ocurren en el mundo
                     exige.

                     Tú, estimadísimo Jim McDermott, fuiste sin duda
                     el más entusiasta y tenaz defensor de la idea de
                     invitarme a debatir en Seattle. La idea ganó
                     apoyo entre aquellos que, como tú, defienden el
                     intercambio valiente y sincero de opiniones por
                     encima de fanatismos, dogmatismos y prejuicios
                     propios de ignorantes que no tienen ideas serias
                     que defender ni argumentos para defenderlas. Ello
                     te ganó críticas de los fundamentalistas de la
                     extrema derecha de tu país. Es posible que estés
                     en desacuerdo con los criterios que expongo en
                     este mensaje sobre la actitud de las autoridades
                     de tu país, porque todo hombre de pensamiento
                     honrado y transparente tiende a pensar que las
                     tradiciones se respetan y que hay principios y
                     normas sagrados que nadie se atreve a violar.

                     Cuarenta años de lucha desde esta pequeña isla
                     vecina de tu país nos han demostrado que, a pesar
                     de la mucha nobleza, idealismo, sentido del honor
                     y autoestima de tu gran pueblo, hay no pocas
                     excepciones en el acatamiento de las reglas
                     éticas en las que los hombres de honrado
                     pensamiento ciegamente creen y respetan.

                     Nos hemos sentido sumamente honrados por el gesto
                     que tú y tu querida Seattle han tenido conmigo y
                     con Cuba. Nunca lo olvidaremos. Por ello y por
                     respeto a ti y a la ya también para nosotros
                     inolvidable y querida ciudad de Seattle, me he
                     limitado estrictamente a explicar con la mayor
                     objetividad posible lo ocurrido, omitiendo en
                     este mensaje hasta la más mínima queja o crítica
                     contra tu país.

                     Mil gracias para ti y para todos.



                     Fidel Castro

The English version will follow as soon as I can have it.

Greetings,


Daniel

Louis Proyect

(The Marxism mailing list: http://www.panix.com/~lnp3/marxism.html)









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