"Alvearización", Oesterheld, Argentina (in Spanish, sorry)

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at SPAMinea.com.ar
Thu Jan 27 16:16:18 MST 2000



En relación a RE: Miskitus,
el 26 Jan 00, a las 21:40, Julio Fernández Baraibar dijo:

> Louis:
> I have not read totally your message but I found the name of Carlos
> Vilas. Curiously I met Carlos Vilas the last monday in a dinner that
> every week organize a peronist group of activists and intellectuals
> here in Buenos Aires. You know, Nestor, Martin Garcia and its Peña
> Oesterheld in La Parrilla Rosa. Ok. Carlos Vilas was there and he did
> a very interesting talk about globalization and national struggle. The
> very strange was that many of who were there had hold the government
> of Menem, the exterminator of our national struggle. But so are our
> countries.

[Che, Julito, cómo te castigás]

Sí, suena extraño.  Pero, dándole una segunda mirada a la cosa, acaso
estos "peronistas" no están haciendo -sin saberlo, claro, para que la
historia se repita con tanta precisión tiene que haber un buen fondo
de ignorancia detrás- lo mismo que los alvearizados de los treinta y
cuarenta?

Al menos en la Argentina, y esto alguna vez lo charlamos, la
categoría "alvearización"  denota algo más profundo que la mera
destrucción del yrigoyenismo. Se trata del camino preferido para
desactivar movimientos nacionales. No quiero ser esquemático, pero el
proceso es más o menos siempre el mismo: un proceso de hipertrofia de
los aspectos menos conflictivos (y aún reaccionarios) del movimiento,
para luego abandonar las banderas originarias pero manteniendo la
retórica y buena parte de los ideales. Lo de la "peña Oesterheld" es
realmente paradigmático. Mäs abajo vuelvo sobre esto.

La izquierda colonizada también recibía interesantísimas conferencias
mientras se oponía al movimiento nacional.  Esto lo vimos en los
treinta y en los sesenta. Los radicales siempre mantuvieron un ala
furiosamente patriótica, que llegó a utilizarse en contra de los
verdaderos patriotas (Silenzi de Stagni, ahora verdaderamente un
héroe civil, y su escándalo gorila por los contratos con la
California, cuyo impacto público no se puede dejar de lado).

El partido autonomista nacional se alvearizó "avant la lettre" por la
vía de una hipertrofia de sus mecanismos de representación política
(de la lucha por el atrio al fraude hay una sutil pero esencial
diferencia cualitativa), el radicalismo por una hipertrofia del
constitucionalismo abstracto (Alvear mismo), y el peronismo por una
combinación de hipertrofia asistencialista e hipertrofia de su
grosería intelectual.

El proceso ya estaba avanzando cuando todos creíamos estar en plena
etapa pre-revolucionaria. Si lo tenés a mano, mirá el post-scriptum
de 1970 que Hernández Arregui le hace a su "Formación de la
conciencia nacional" y vas a ver hasta qué punto el hombre ya tenía
la crapodina empastada. Y era Hernández Arregui, me cachendié!  El
único que se mantuvo lúcido hasta el final fue Don Arturo, pero Don
Arturo (como bien dijera Menem), no era exactamente "peronista", era
un patriota revolucionario de la Argentina que había precedido al
peronismo, que estaba dispuesto a superarlo, y cuyo pensamiento y
acción, de hecho, contiene en buena parte el germen de la IN, es en
el fondo uno de los nuestros y Carlitos Menem tenía razón al decir
que "no era peronista", sólo que se equivocaba al decir que "era
radical".

Tres movimientos nacionales, tres alvearizaciones. Se desarrolla lo
compatible y se descarta lo revolucionario.  Lo más interesante,
Julio, es que la máquina en la Argentina opera con una precisión y un
silencio admirable, dignos del Primer Mundo. Si uno no los conociera
personalmente, diría que casi no hay sujeto, que es un ejemplo de
estructura althusseriana. Pero se trata de varios sujetos, por
cierto. Entre ellos tus intelectuales peronistas de la peña
Oesterheld. El nombre de la peña es por demás significativo. Supongo
que sabés cuál es la historia política personal de Germán Oesterheld,
en cierto sentido paralela a la de Rodolfo Walsh.

Oesterheld tuvo el mérito indiscutible de expresar, en sus guiones de
ciencia ficción, el estado de ánimo de una fracción de la clase media
entre 1955 y 1965. Evolucionó junto a ese sector, y en los 70 su
Eternauta pasó a descubrir que, en una eventual invasión
extraterrestre, seguramente los poderes del Norte negociarían con los
marcianos la entrega del Tercer Mundo a cambio de que los dejen en
paz. Conocés el desarrollo temático de "El Eternauta"?  Luego se hizo
Montonero, y fue masacrado con todos ellos. Su origen no podía ser
más banal, dicho sea de paso: escritor de malos cuentitos para niños
en la Editorial Sigmar durante la segunda mitad de los cincuenta.
Pero hay que comer para vivir, no?

Oesterheld en los cincuenta era un desarrollista progre (Juan
Sasturain tiene algo excelente escrito sobre cómo esto se revela en
"El Eternauta", algo digno de las academias parisinas). Si Quino con
su "Mafalda" acompañó a la pequeña burguesía "progre", Oesterheld
acompañó a la pequeña burguesía a secas. Fue el profeta artístico de
la gran masa de talleristas, pequeños industriales, estudiantes de la
Industrial que luego trabajarpn de obreros en las grandes plantas
automotrices (gente siempre muy bien dispuesta a la ciencia ficción,
y si encima veo a los marcianos sobre la General Paz qué bárbaro), en
fin, ese mundo del que por ejemplo surgió Trapero y que de algún modo
se pinta en Mundo Grúa. De allí que Oesterheld, a diferencia de Quino
(cuya última tira de Mafalda es excepcional en este sentido), no se
quedara mirando desde afuera, con cierta simpatía, al movimiento de
principios de los 70, sino que se zambulló en él de cuerpo y alma.
Pero ese alma seguía siendo, en el fondo, el alma del desarrollista
rebelde, no el alma del groncho peronista. No está mal elegido el
nombre para una peña que recibe a Carlos Vilas, lo escucha no sin
nostalgia, y luego pasa a cobrar por la ventanilla de Carlitos. Se
trata de gente que, como los desarrollistas, optó por "militar en el
Estado" una vez que las otras formas de militancia quedaron pasadas
de moda.

Es realmente terrible.  Carlos Vilas, Ortega y Gasset, Rabindranath
Tagore, Umberto Eco: siempre hay conferencistas revolucionarios para
nuestros pequeño burgueses...





Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at inea.com.ar







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