(fr / es) Increasing poverty in USA

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Sat Jan 29 23:26:12 MST 2000




                ====TEXTO EN ESPAÑOL ADELANTE====


To: "Controle OMC" <controle_omc at eGroups.com>
From: "Wangneur Yves 977677004" <yves.wagneur.764 at b-rail.be>
Date: 19 Jan 2000
Subject: [controle_omc] acroissement des inegalites aux Etats-Unis


WASHINGTON (AP) - Grâce à la bonne santé de l'économie et des marchés
boursiers, la famille américaine moyenne a connu une hausse de 17,6 pour cent
de son avoir net durant la seconde moitié des années 90, selon une étude du
gouvernement américain.

En effet, la Réserve fédérale américaine a rapporté mardi que l'avoir net
d'une famille typique est passé de 60 900 $ US en 1995 à 71 600 $ US en 1998,
après inflation.

L'avoir net tient compte des actifs comme les comptes bancaires, les biens
matériels et la résidence, ainsi que des passifs mineurs comme les prêts et
les dettes de crédit.

Néanmoins, on a aussi constaté que les familles qui gagnaient moins de 25 000
$ US par an ont vu leur avoir net moyen chuter.

D'abord, les familles ayant un revenu annuel de moins de 10 000 $ US ont vu
leur avoir net moyen diminuer de 25 pour cent pour atteindre 3600 $ US entre
1995 et 1998.

Pour celles gagnant entre 10 000 $ US et 25 000 $ US, la baisse a été de 20
pour cent et l'avoir net moyen s'est fixé à 24 800 $ US.

Pour les familles enregistrant des revenus entre 25 000 $ US et 100 000 $ US,
on a noté des hausses allant de 6 à 20 pour cent.

L'étude de la Réserve fédérale américaine a constaté que l'écart se creuse
encore davantage entre les Américains les plus riches et ceux les plus
pauvres.

Ainsi, les familles américaines dont le chef ne possède pas de dîplôme
d'études secondaires avaient un avoir net de 20 900 $ US en 1998,
comparativement à 24 000 $ US en 1995 et 30 700 $ US en 1989.

À l'inverse, les familles dont un adulte détient un diplôme d'études
post-secondaires ont vu leur avoir net grimper de 32 pour cent et se fixer à
146 400 $ US.

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* Publicado por El País el 24 de enero de 2000

La brecha entre ricos y pobres se ensancha en EE UU pese a la bonanza


El 'boom' económico no reduce las diferencias


Javier Valenzuela, Washington


Dos estudios, uno independiente y otro de la Reserva Federal, confirman que
tampoco en EE UU es oro todo lo que reluce. Pese a la expansión económica de
los noventa, el foso entre ricos y pobres aumenta. Los ricos son ahora mucho
más ricos y los pobres se mantienen como hace 10 años, según el estudio
conjunto del Instituto de Política Económica y el Centro para Prioridades
Presupuestarias. El informe de la Reserva Federal confirma la tendencia.

El estudio de los dos organismos de Washington, que usa datos oficiales de
la Oficina del Censo de Estados Unidos y los ajusta a la inflación, divide a
las familias norteamericanas en cinco grupos de igual tamaño, en función de
sus niveles de renta. El más acomodado, el 20% de los hogares que a finales
de los noventa ingresaban anualmente, antes de pagar los impuestos, una
media de 137.000 dólares, está 10 veces mejor situado económicamente que el
más desfavorecido, el 20% de los que ingresaban anualmente una media de
13.000 dólares.

El agravante es que ese abismo era menor a finales de los ochenta, antes de
que comenzara el actual ciclo de crecimiento, considerado el más largo y
robusto de la historia norteamericana en tiempos de paz. Los ingresos
reales, una vez descontada la inflación, del segmento de la población más
rico crecieron entre 1988 y 1998 un 15%, mientras que los del más pobre lo
hicieron apenas un 1%.

El primer grupo gana ahora, siempre en términos reales, 17.480 dólares (2,8
millones de pesetas) anuales más que hace 10 años; el segundo gana 110
dólares anuales más. "Los beneficios del crecimiento económico no han sido
distribuidos equitativamente; las rentas de los obreros y las clases medias
se han estancado o incluso han caído", dice Elizabeth McNichol, una de los
autores del trabajo.

Eso se explica por el hecho de que los salarios de los trabajadores no
cualificados apenas se han incrementado en EE UU en términos reales durante
el actual ciclo. Eso sí, el bajo nivel de desempleo ha conseguido que no se
redujeran como ocurrió en los setenta y ochenta. Entretanto, los ingresos de
empresarios, directivos, inversores, profesionales y trabajadores
cualificados se han disparado bajo la presidencia de Bill Clinton, a través
de subidas de las retribuciones salariales, frecuente entrega de bonos o
pagas, incentivos como las opciones sobre acciones y ganancias en Bolsa. La
casi nula participación de decenas de millones de norteamericanos en el
pastel del crecimiento está siendo denunciada en la campaña presidencial por
el demócrata Bill Bradley.

Frente al optimismo de Al Gore, su correligionario y vicepresidente de EE
UU, Bradley insiste en subrayar el fenómeno confirmado por los estudios
difundidos esta semana. La globalización, la decadencia de las industrias
tradicionales, la debilidad sindical, la permanente corriente de inmigración
y la generalización de los trabajos precarios y mal pagados, explican que la
prosperidad nacional no esté beneficiando a las clases populares.


Protección

El estudio del Instituto de Política Económica y el Centro para Prioridades
Presupuestarias afirma que la desrregulación y la liberalización comercial
se han traducido en "un debilitamiento de las redes de protección social" y
en "la dificultad de hacer efectivas las leyes laborales que regulan el
derecho a la negociación colectiva". "Además, los cambios en las estructuras
de impuestos locales, estatales y federales han acelerado la tendencia hacia
la desigualdad creciente que emerge del mercado laboral".

El hueco entre ricos y pobres se ha agrandado particularmente en Nueva York,
cuyo mercado bursátil, comportándose con la euforia de un "toro", es el
símbolo de la fiebre económica estadounidense. En la Gran Manzana el grupo
del 20% de familias más pobres gana ahora 10.770 dólares anuales (1,76
millones de pesetas), lo que supone 1.970 dólares menos, en términos reales,
que hace una década. En cambio, el 20% más rico gana 153.350 dólares anuales
(25,1 millones de pesetas), 19.680 más que antes del comienzo del ciclo
expansivo. Un fenómeno semejante ocurre en California. "Los ricos son cada
vez más ricos", reconoció The Wall Street Journal el pasado miércoles. El
diario financiero neoyorquino añadió que los bonos por buenos resultados
pagados a los operadores en Wall Street ascendieron en 1999 a 12.000
millones de dólares (1,96 billones de pesetas), el doble que hace cinco
años. Wall Street supone el 2,2% de la población laboral del Estado de Nueva
York, pero genera el 58% de su PIB.

La situación es peor en Washington, la ciudad norteamericana con mayores
desigualdades sociales. Robert Rector, economista de la conservadora
Heritage Fondation, niega los datos. Según Rector, las diferencias no serían
tan alarmantes si se incluyeran "los beneficios sociales, como los cupones
de comida que reciben los pobres, y los efectos igualadores de la imposición".

   Las deudas de las familias

            J. V., Washington
            Las desigualdades sociales también se agudizan en EE UU si se
utilizan los datos difundidos por la Reserva Federal, un organismo nada
sospechoso de simpatías con los sindicatos o la izquierda. Según el banco
central norteamericano, los ingresos de la familia media norteamericana,
ajustados a la inflación, aumentaron de 60.900 dólares anuales (9,9 millones
de pesetas) a 71.600 dólares (11,7 millones de pesetas) entre 1995 y 1998,
pero sobre todo por el tirón de los más ricos.

            El porcentaje de familias que tienen acciones en Bolsa subió
desde el 31,6% en 1989 al 48,8% en 1998. Pero, según la Reserva Federal, las
familias menos afortunadas, las que ganan menos de 50.000 dólares anuales,
han empeorado su situación relativa respecto a las más prósperas en la recta
final del siglo XX.

            El endeudamiento, uno de los cánceres de la economía de EE UU en
términos tanto nacionales como individuales, se ha agravado, según el
organismo presidido por Alan Greenspan. Una de cada ocho familias gastó en
1998 más del 40% de sus rentas pagando plazos de todo tipo de préstamos y
sus correspondientes intereses. El porcentaje de familias que ese año tuvo
que retrasar el pago de una deuda en dos o más meses subió desde el 7,1% de
1995 al 8,1%.










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