L-I: Re: Results of 10 years of neoliberalism

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at SPAMinea.com.ar
Tue May 2 21:16:50 MDT 2000


En relación a Re: Results of 10 years of neoliberalism,
el 2 May 00, a las 20:18, Jose G. Perez dijo:

> Julio o Nestor:
>
> Cual es la diferencia entre trabajadores "en negro" y "en blanco"?
>
> José

Respondo también a Juan Fajardo.

En síntesis, "en negro" significa "ilegal"; "en blanco", significa
"legal".

La Argentina se ha degradado a tal punto en lo que respecta a la
política laboral que se acepta en forma PUBLICA y abierta la
existencia de trabajadores "ilegales", situación que en realidad se
intenta transformar en "legal" por medio de las sucesivas reformas a
las leyes laborales.

El trabajador ilegal, o sea "en negro", carece de derechos
sindicales, de estabilidad en el puesto, de aportes jubilatorios, de
protección médica y social, etc., etc., etc.

La oligarquía argentina, como decía un inteligente sociólogo de
principios de siglo (Juan Agustín García) siempre despreció el
cumplimiento de las leyes, y esta conducta se transmitió,
especialmente a partir de 1955, a todas las clases dominantes.
Nuestros contadores y abogados se fueron transformando así en
expertos encubridores de trapisondas y de ilegalidades varias.

A medida que la crisis argentina se fue profundizando, la evasión
fiscal, las quiebras fraudulentas, los incendios de fábricas y
talleres (para cobrar los seguros), los cheques sin fondos, los
créditos impagos, las mil y una picardías del burgués acorralado por
un capitalismo en asfixia progresiva, fueron asimiladas casi como una
"modalidad espiritual" de las clases superiores argentinas.

La dura oposición del movimiento obrero impedía la extensión de estas
prácticas a las relaciones laborales, si bien desde la década del 60
el aflojamiento de la vigilancia sobre las retenciones jubilatorias
había permitido que la burguesía se apropiase de fracciones del
salario (las correspondientes a salario diferido, de las cuales la
ley obligaba al empresario a retener para luego depositar en cuentas
bancarias específicas).  Los regímenes antipopulares posteriores al
55 permitieron, y aún fomentaron, estas prácticas viciosas, que
fueron desfinanciando el sistema previsional argentino al punto que
la jubilación es, hace mucho tiempo, más un castigo que un beneficio.

Pero en la mayor parte de la clase trabajadora podía decirse que
regían las relaciones contractuales "legales".  A mediados de los 70,
y en especial a partir del golpe del 76, se pudieron extender las
prácticas de la "ilegalidad tolerada" hacia el ámbito laboral. Poco a
poco, las retenciones previsionales fueron transformadas verbalmente
en "cargas previsionales" (es decir, aquello que la ley obligaba a la
patronal a RETENER PARA DEPOSITAR fue APROPIADO Y CONSIDERADO
IMPUESTO por la patronal), y a medida que avanzó el sistema de
destrucción de la legislación laboral y la apertura de la economía,
la burguesía argentina fue avanzando sobre los derechos de los
obreros.

Las hiperinflaciones y la creciente desocupación dieron el golpe
final, y a partir de mediados de los 80 (pero mucho más a partir de
Cavallo, 1991), en la Argentina se pasó a aceptar como un hecho
natural la creciente ilegalidad de las relaciones laborales. En la
práctica, hoy en día las relaciones laborales legales son cada vez
menos frecuentes, aún las recortadas por décadas de legislación
antiobrera.

El ideal de la patronal es eliminar el mismo fuero laboral, de modo
que las relaciones laborales queden subsumidas en el draconiano
Código Civil elaborado por el reverendo hijo de puta de Dalmacio
Vélez Sársfield (el "Dr. Mandinga", como lo conocieron sus
contemporáneos, uno de los pocos personajes de la vida política
argentina que aparece en el _Martín Fierro_ bajo la forma del
acomodaticio y repelente Viejo Vizcacha: José Hernández supo dar
buena cuenta literaria, ya que no personal, de este insecto: el Viejo
Vizcacha, en el poema, termina en el Infierno).

Entretanto, los juzgados laborales están desfinanciados al punto que
algunos de ellos llegan a funcionar en edificios que corren peligro
de derrumbe.  Y la existencia de una creciente franja de trabajadores
en condiciones de "ilegalidad" (es decir, en negro) se va imponiendo
en la conciencia colectiva como un hecho natural. Es evidente que la
apuesta del imperialismo y la oligarquía, tomada a su vez por lo que
queda de la miserable burguesía argentina, es la de ir esperando a
que los trabajadores que operamos en el mercado "legal" nos vayamos
muriendo. Para nuestros hijos tienen previsto el infierno del
trabajo en "negro", ya legalizado y "blanqueado" por las nuevas Leyes
Laborales.

El planteo del FMI y de sus sucesivos ejecutantes en la Argentina es
sencillo: o aceptan estas condiciones, o desocupación. Pero estas
condiciones implican MAS DESOCUPACION por asfixia del mercado
interno.

Espero haber sido claro. En realidad, seguramente faltan algunas
cosas, y quizás Julio pueda explicarlas.  No estaría mal que José o
Juan hagan alguna traducción al inglés, para ilustración de los
compañeros que no hablan español ni lo leen.

Un abrazo "en blanco",





Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at inea.com.ar


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