A Fascist in Argentinian media (in Spanish)

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at SPAMinea.com.ar
Sun May 28 10:10:15 MDT 2000


Dear comrades and friends,

This is an example of how do actual Fascists (that is, ideologues of
the terrorist rule of finance capital) act in Argentina. Mr. Daniel
Hadad is a very popular radio and TV interviewer, who rose to public
representativity under the Menem years.

Sorry don't have the time to translate. If anyone out there can, it
will be a good service to humankind.


------- Forwarded message follows -------
From:                   Nestor Miguel Gorojovsky <gorojovsky at inea.com.ar>
To:                     pol-cien at ccc.uba.ar
Subject:                El inefable Daniel Hadad
Date sent:              Sun, 28 May 2000 12:53:31 -0300

Esto, amigos, tiene poco (o quizás mucho) que ver con la política
científica. Pero al fin de cuentas quienes promueven estas cosas son
también los que atacan el presupuesto para la ciencia y la
universidad. Así que me parece que probablemente nos interese a
todos. Espero no ofender a nadie al difundir esta nota de Jorge Enea
Spilimbergo.

Néstor Gorojovsky

***********************NOTA PERIODÍSTICA RETRANSMITIDA*********
HADAD

En Escobar. Los Cardales, en Moreno en General Rodríguez y otros
sectores del Gran Buenos Aires, una epidemia siniestra se encarniza
contra humildes familias bolivianas, peruanas, paraguayas que
sobreviven laboriosamente en cultivos de huertas y frutales
arrancando a la tierra el sustentos cotidiano. No son langostas ni
pestes vegetales, sino seres humanos, si así puede llamárselos. Con
pesado armamento militar, pasamontañas oculta - rostros (para
disimularse e intimidar)irrumpen en serie previamente programada,
amenazan, golpean, torturan y desvalijan de su magro dinero a las
aterrorizadas víctimas. Les gritan “por qué no se vuelven a sus
países, aquí no los queremos” y no faltan otras flores como las de
“negros de mierda”. El terror reina en esas comunidades, y varias
familias retornan a sus lejanos lares, diariamente. Así lo denuncia,
entre otros, un reciente artículo de “Página 12”. Pero, en general,
estos hechos no han merecido la preferencia periodística, a pesar de
constituir verdaderos actos genocidas que comprometen el honor
nacional y la salud de nuestro pueblo.

No estamos hablando de “brotes” esporádicos, de picos de xenofobia,
sino de una campaña organizadas, de un sistema en operaciones, de una
 mafia ensañada contra los más desvalidos de la comunidad argentina:
nuestros compatriotas inmigrantes latinoamericanos.

Pero los actos salvajes que así se perpetran, tienen ideólogos,
teóricos y apóstoles (más bien satánicos) sobre quienes recae la
mayor responsabilidad criminal.

Paradigma de esta infamia es un sujeto meloso, con suavidades de
víbora (pero sin la inocencia), sinuoso al deslizarse pero apuntando
como flecha al corazón mismo de la Patria; estirpe degradas de
Bernardo Neustadt (lo que es mucho decir), hijo y nieto del
“Proceso”, a quien la misma palabra Patria se le atraviesa en el
garguero como espina de pescado, si tiene la desgracia de
pronunciarla. Nombramos al señor Daniel Hadad, como ideólogo de estos
 crímenes a partir de la campaña que desarrolla desde el lujoso
pasquín de su dirección, “La primera de la semana” y otros órganos no
 menos miserables. El número del 4 de abril último
lleva en portada y editorializa estos amables conceptos: “Más de 3
millones de inmigrantes de países limítrofes y Perú viven en la
Argentina. Utilizan hospitales y escuelas públicos, no pagan
impuestos, le quitan el trabajo a los argentinos”. Una “prolija”
investigación a cargo de media docena de alcahuetes, “documenta”
estas maldades.

 ¿Quiénes, ofídico señor Hadad, les quitan el trabajo a los
argentinos?¿Nuestros hermanos peruanos, bolivianos, chilenos,
paraguayos, brasileros, orientales, o el Fondo Monetario
Internacional, ariete del sistema mundial imperialista? A esta
sencilla pregunta el señor Hadad no puede responder, por la sencilla
razón de que él es un lacayo del imperialismo desde los tiempos de
Videla y Martínez de Hoz, sus sacerdotes y maestros.

Estos compatriotas arrojados de sus tierras por la atroz miseria
cuyas causas conocemos, se les imputa el usar “hospitales y escuelas
públicas” porque, a diferencia del señor Hadad,no pueden obsequiarse
con prepagas y colegios privados. Pero ¿los usan a cambio de nada? ¡A
 cambio de su trabajo, de sol a sol, sobre las quintas y huertas,
cubriendo tareas que todavía rechazan los argentinos - el propio
Hadad lo reconoce -, o en talleres urbanos donde jornadas de “apenas”
 l2 horas resultarían una bendición!

¿Tampoco pagan impuestos, como cree nuestro excelso escribidor?
¿Ignora que en la Argentina el peso de los impuestos indirectos, al
consumo, aplasta a los impuestos directos, así que todos pagamos,
salvo que los más pobres consumen poquísimo, menos por supuesto que
el señor Hadad?

No seguiremos a este insigne cavernícola del “primer mundo”
(dependencias de servicio) por sus ofídicos vericuetos. Como cuando
acusa a los inmigrantes “ilegales” de que “trampean para conseguir la
 ciudadanía argentina”, aunque después desliza que los trámites son
caros y que los funcionarios “los cajonean”, contradiciéndose en
pocas líneas.

Y ahora, un paréntesis, no destinado al alma de piedra del racista
Hadad. Hablo del general Arenales, veterano de la revolución de
Chuquisaca de1809. Tras escaparse de las mazmorras de El Callao, se
incorpora a los ejércitos de la Independencia. Tras Ayohuma, Belgrano
 lo deja en la retaguardia realista. Allí atrae a la poderosa columna
 del temible coronel Blanco, a la que aniquila, junto con su jefe, en
 la batalla de La Florida, el 25 de mayo de 1814.  La tradicional
calle porteña, cosa que casi nadie sabe, rememora el glorioso hecho
de armas, protagonizado por tropas indias y gauchas, donde a Arenales
 casi lo dan por muerto, herido de 14 sablazos.

Años después, en la campaña libertadora del Perú, el general San
Martín encomendaría a Arenales la expedición a las Sierras,
insurgiendo a las aldeas indias, entre ellas Cangallo, exterminada
por la represión goda.

El retorno a la Patria no fue un retorno a la paz. En el vendaval de
la guerra civil, Arenales, enrolado en el bando unitario, hubo de
exiliarse a Tupiza, donde la muerte lo sorprendió, y allí, lejos de
Salta, le dieron sepultura.

Años después, el mariscal Santa Cruz, tras la derrota de la
Confederación Peruano-boliviana que lo obligó a un “exilio
diplomático” en Europa, regresaba a su patria por Salta, cuya
sociedad lo agasajó sin distinción de colores, como era costumbre,
aunque advirtió que la familia de Arenales le hacía el vacío.
Alegaban que había mancillado los restos de Arenales, por algún odio
imperdonable. El caso fue aclarado, andando el tiempo, por un joven
altoperuano: muchos indios del lugar, descendientes de los guerreros
de La Florida acudían subrepticiamente a la tumba del patriota para
robar sus huesos y llevarlos como sagradas reliquias.  Advertido del
hecho, Santa Cruz, entonces presidente, ordenó retirar lo que quedaba
 - apenas el cráneo - y ponerlo a resguardo en la catedral de
Chuquisaca. Los parientes se convencieron cuando el amigos,
convenientemente autorizado, entregó el cráneo a los deudos, quienes
comprobaron que las huellas de las heridas correspondían a las
sufridas por el noble antecesor.

Esta anécdota emocionante,  que relata el historiador salteño
Bernardo Frías en sus “Tradiciones Salteñas” , simboliza hasta qué
punto se han mezclado nuestras sangres, aunque la de horchata del
señor Hadad no merezca saberlo. También ignora, dicho sea de paso,
que don Cornelio Saavedra, nuestro primer “presidente”, era
altoperuano;  que Mariano Moreno, formado en la Universidad de
Chuquisaca inauguró su pluma antes de Mayo con un estudio - denuncia
sobre la explotación de los indios en las minas (y que su esposa era
alto-peruana), y que no por nada todo su Plan de Operaciones
considera a la Cuenca del Plata (incluido el Rio Grande do Sul) como
un todo. Nadie le ha dicho, finalmente, que diputados de todas las
provincias alto - peruanas proclamaron en Tucumán la independencia de
 las Provincias Unidas de Sudamérica, Provincias Unidas del Sud, en
nuestro Himno.

El señor Hadad titula su engendro “Invasión Silenciosa”. No se
refiere a la invasión del capital extranjero y sus tentáculos, porque
 él mismo es un tentáculo. Se refiere a nuestros hermanos, a nuestros
 compatriotas, título del que jamás podrá jactarse el torvo Hadad. Y
no son, repetimos, “opiniones”. Es la instigación al crimen, la
tortura, el saqueo de indefensos inmigrantes que riegan con su sudor
nuestro suelo. Bandas de saqueadores y asesinos perfectamente
pertrechados, que tienen un numen inspirador: el señor Daniel Hadad,
el “”ideólogo”.¡Hay que parar al fascismo, antes de que sea tarde!

------- End of forwarded message -------



Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at inea.com.ar





More information about the Marxism mailing list