Labor market and income distribution in Argentina

Nestor Miguel Gorojovsky Gorojovsky at SPAMarnet.com.ar
Sat Nov 4 08:38:36 MST 2000



The third document on the situation at the top levels of the CGT of
Moyano. This is a paper that was debated during the meeting that
generated the joint declaration of politicians and unionists that I
have just sent.

It is a very interesting and revealing document in itself, bringing
fresh and enlightening analyses on the situation here, and it is also
a good sample of the kind of things these Peronist unionists are
dealing with...

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MERCADO DE TRABAJO

Para tener una visión de los que ocurre en el mercado de trabajo,
tomaremos los principales datos que nos ofrece la Encuesta Permanente
de Hogares en su onda de mayo. La tasa de actividad (porcentaje de la
población activa en relación a la población total) evolucionó en un
año del 42,8 % al 42,4 %, lo que demuestra que no aumentó la
proporción de personas que buscan empleo. Para las tasas que se
describen a continuación, es importante tener una idea aproximada de
la cifra de la población económicamente activa (PEA) que es de
13.820.000 personas, tomada sobre una proyección de la población
total del país de 36 millones de habitantes.

Es sabido que en los últimos tiempos el dato que produce mayor
expectativa es la tasa de desocupación (porcentaje de la población
desocupada en relación a la población económicamente activa), la cual
pasó del 14,5 % en mayo de 1999 al 15,4 % para mayo de este año, lo
que implica la perdida en un año de 200 mil puestos de trabajo, la
mitad de los cuales pertenecen al Gran Buenos Aires. El otro dato que
conjuntamente con el anterior nos ofrece un pantallazo de la
situación del mercado de trabajo es la tasa de subocupación
(porcentaje de subocupados sobre la población económicamente activa),
la cual pasó del 13,7 % en mayo del año pasado al 14,5 % para mayo de
este año. El panorama general del mercado del mercado de trabajo nos
muestra a 4.000.000 de personas con problemas de empleo, 2.077.000
desocupados y 1.961.000 subocupados.

Si consideramos la caída en la proporción de la población activa
mencionada al principio, debido al desaliento en la búsqueda de
empleo, se puede afirmar que el principal motivo del crecimiento de
la desocupación es la destrucción de puestos de trabajo. Lo cual se
ratifica con la caída de la tasa de empleo (porcentaje de la
población ocupada sobre la población total) que pasó de 36,6 % en
mayo de 1999 al 35,9 % en mayo del 2000, siendo los ocupados en la
actualidad 11.743.000 personas.

Si consideramos la variación porcentual de la tasa de desocupación
entre mayo de 1999 y mayo del 2000 en todos los aglomerados del país,
las variaciones porcentuales que muestran el mayor incremento de la
desocupación se observan en: Bahía Banca con un aumento del 87,5 %,
Gran San Juan con un 86,4%, Gran Catamarca con un 83,2 % y Concordia
con el 62,3 %.

Por otra parte, en el Gran Rosario y en el Gran Buenos Aires se
alcanzó la más alta cantidad en la destrucción de puestos de trabajo,
más de 26.000 y 100.000 respectivamente.

De los aglomerados más importantes, el Gran Córdoba mostró una baja
del ­ 5,6 % en la tasa de desocupación, lo cual resulta de una
importante creación de puestos de trabajo. El 50 % de los nuevos
empleos se explican por los planes del gobierno, en especial por la
obra pública, que demostró tener capacidad compensatoria frente a la
situación crítica que atraviesan las automotrices y autopartes.

En Mar del Plata también hubo una reducción importante de la
desocupación, del ­ 19,8 %, pese a la crisis del sector pesquero.
Ahora tanto en Córdoba como en Mar del Plata, en donde disminuyó la
desocupación, los empleos generados son sin aportes a la seguridad
social, lo cual demuestra el nivel de precariedad de los mismos.

En el conglomerado del Gran Buenos Aires (Ciudad de Buenos Aires más
los Partidos del Conurbano Bonaerense) existe una población
económicamente activa (PEA) de 5.409.000 personas. La tasa de
desocupación según la onda de mayo pasó entre 1999 y el 2000 del
15,6% al 16% respectivamente, estando la cifra actual de desocupados
en 866.000 personas. Además aumentó la tasa de subocupación horaria
del 13,9% (1999) hasta el 15% (2000), con una cifra actual de
subocupados de 811.000 personas. Estos datos del Gran Buenos Aires
nos muestran que un 31 % de la PEA se encuentran con problemas de
empleo, que en números significan 1.689.672 personas. En mayo de 1991
las personas desocupadas y subocupadas sumaban 641.000 personas, lo
que representó un crecimiento del 163,3 % en la década del 90 de las
personas con problemas de empleo.


DISTRIBUCION DEL INGRESO

  Cuadro 1.-  Evolución de la brecha de ingresos entre el 10 % más
pobre y el 10 % más rico de la población. Aglomerados seleccionados
                          1990/1999, en %.

Aglomerados Urbanos     Brecha   Brecha   % 1990/1999
                                                1990       1999
Ciudad de Buenos Aires         9,2          89,0       127,0
Gran La Plata                           9,8          17,7       80,6
Gran Salta                              18,9          32,4       71,4
Gran Córdoba                        14,0          20,1       43,6
Gran Resistencia                   19,2          27,5       43,2
Gran Rosario                         12,1          16,1       33,1
Conurbano Bonaerense*        8,6          10,9       26,7
Corrientes                             12,8           13,3        3,9
Total Aglomerados Urb.       15,1           23,7     57,0

*  Partidos de la Provincia de Buenos Aires que rodean a a la Ciudad
de Buenos Aires

  Fuente: INDEC

En nuestro país, durante la década del noventa se advierte un
incremento del nivel de desigualdad del ingreso. Entre 1990 y 1999,
el PBI creció igual que la brecha entre ricos y pobres, un 57 %. Esto
demuestra que el crecimiento económico de la década del noventa no se
distribuyó con cierta equidad entre toda la población, sino que se
ensancho la brecha social entre ricos y pobres.

El conglomerado con el mayor índice de desigualdad es la Ciudad de
Buenos Aires, con un diferencia de ingresos del 89 %, entre el 10 %
más rico y el 10 % más pobre. La mismo brecha a nivel nacional es del
23,7% por ciento. Es decir, que en el distrito más rico del país, la
desigualdad creció un 127 % en los noventa. También en San Luis, La
Plata, el Gran Salta, Río Gallegos y el Conurbano Bonaerense tambíen
empeoraron su situación en la distribución del ingreso durante la
década del noventa.

Tomando los datos del INDEC de 1999, se observa que los miembros del
diez por ciento de la población de más altos ingresos ganan 40 veces
más que los del diez por ciento más pobre. Es decir, que mientras los
más ricos se llevan el 48,3% del ingreso nacional, los de menores
ingresos sólo reciben el 1,3%.

La línea de indigencia indica el ingreso necesario para un dieta
básica de alimentos que garantice la supervivencia de las personas.
En nuestro país, son 3,1 millones de personas las que están en esa
condición, de las cuales 1.489.270 son niños y ancianos que
representan un segmento de extrema vulnerabilidad. En la actualidad
el 37 % del total de los mayores de 60 años no percibe pensión ni
cobertura médica, lo cual responde a la falta de trabajo y al trabajo
informal ( el empleador o el trabajador que no realizaron aportes) .
De mantenerse esa tendencia, se calcula que para el 2010 la mitad de
las personas en edad de jubilarse carecerán de todo tipo de cobertura
o ingreso.

En cuanto a la indigencia en los menores de 15 años, casi la
totalidad son hijos de trabajadores con empleo transitorio o estable,
pero con sueldos precarios que no llegan a cubrir las necesidades
básicas. El 51 % de los 8,9 millones de trabajadores bajo relación de
dependencia gana menos de 400 pesos, y dentro de este último grupo
hay 550.000 trabajadores que ganan menos de 100 pesos por mes.
Aquellos jefes de familia que están por debajo de los 100 pesos, se
los considera como personas que están por debajo de la línea de
indigencia. Sus familias están lejos de acceder a una canasta
familiar básica, que según cálculos aproximativos rondaría para mayo
en $ 1 018, 18.

Cuadro 2.-  Indigentes menores de 15 años en todo el país. Oct. 1999,
Gran Bs.As

Grupos de Edad     Menores indigentes     Cantidad de menores indi-
                                        por grupos (%)                  gentes por
grupos
Hasta 2 años                  11,1                          192.321
3 a 5 años                      13,0                          282.293
6 a 14 años                    13,7                         801.238
Total del país                13,1                      1.275.857
Fuente: . INDEC

Como se puede observar en este cuadro, la población bajo las líneas
de pobreza e indigencia se incrementó especialmente a partir de la
crisis del Tequila, llegando a sus valores máximos para 1996.
Mientras la línea de pobreza creció un 24,2 % entre 1991 y 1999, la
línea de indigencia lo hizo en un 123,3 %. Según los resultados de la
EPH de octubre de 1999 casi 673 mil hogares se encuentran por debajo
de la línea de pobreza con una población aproximada de 3.167.000,
además se pueden observar 170 mil hogares con 795 personas en
situación de indigencia.

En el Gran Buenos Aires el aumento de la desocupación y el subempleo,
como el crecimiento del asalariado en negro, trajo como consecuencia
el incremento de la pobreza, que volvió a crecer entre octubre de
1999 y mayo del 2000, dado que 416 mil personas cayeron bajo la línea
de pobreza. Lo alarmante, es que para mayo pasado, el 31 % de la
población del GBA vivía bajo la llamada línea de pobreza. Según el
INDEC, en mayo del 2000 el 31 % de las personas del GBA se
encontraban bajo la línea de la pobreza, mientras que en octubre de
1999 era el 27,7 % de la población. Este pico de la pobreza sólo fue
superado por la hiperinflación de los años 89/90.

En el área metropolitana del GBA son 3,7 millones de personas que no
llegan a adquirir una canasta básica de bienes y servicios, valuada
en 155 pesos mensuales por adulto del hogar. La mayoría de las
personas que se incorporan a este segmento de la población, son
familias de clase media baja, afectadas por la caída de los salarios
e ingresos por cuenta propia o que cayeron en la desocupación. Este
incremento de la pobreza fue acompañado por un crecimiento de la
población bajo la línea de indigencia, la cual se establece a partir
del umbral que representa la canasta básica de alimentos valuada en
65 $ por adulto por hogar. En la última medición, el 7,8 % de la
población del área metropolitana era considerada indigente, es decir,
poco más de 930 mil personas no lograban consumir la dieta
alimentaria mínima.


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar







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