articulo sobre crisis del marxismo

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Tue Nov 21 06:26:32 MST 2000



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Estimado amigo:

Esta es nuestra primera incursion en la lista. Esperamos abrir un
debate sobre la necesidad de defender el marxismo en duros
momentos de reaccion en el mundo
Un abrazo

O.M.

====== Word -- text (first part) ======

A 60 años del asesinato de León Trotsky

En defensa del marxismo

por Héctor Ergento, Orson Goicoechea y Juan Sánchez

El 21 de agosto de 1940, León Trotsky, el líder del soviet de San
Petersburgo en las revoluciones rusas de 1905 y 1917, el organizador
de la insurrección de octubre, el creador y jefe del Ejército Rojo que
derrotó a las fuerzas armadas de la burguesía rusa y de las potencias
imperialistas invasoras de la joven república soviética, fue asesinado
por Ramón Mercader, un oscuro agente de la policía política de la
URSS, la GPU, en Coyoacán, México.  Esta fue la última escala de su
exilio, iniciado en 1928, cuando la burocracia stalinista lo expulsó
de la URSS y le quitó la ciudadanía soviética. La orden que Mercader
ejecutó había sido firmada personalmente por Stalin en 1931. El
asesino, después de pasar veinte años preso en México, voló a Moscú,
donde fue condecorado por el Kremlin; luego se radicó en La Habana,
Cuba, bajo la hospitalidad del régimen de Fidel Castro, y sus restos
fueron sepultados en la Unión Soviética.  Durante décadas los
trotskistas de las generaciones de la segunda posguerra recordamos
esta fecha para dirigirnos a los trabajadores, a la juventud y a los
intelectuales revolucionarios. Nuestro mensaje, aunque se adecuaba a
las coyunturas y procesos concretos del momento, tenía el siguiente
contenido general:

Si queremos que la revolución socialista internacional siga avanzando
hasta su triunfo final a escala mundial, debemos adoptar el camino
trazado por Trotsky: la revolución permanente. El socialismo en un
solo país, la revolución por etapas, los frentes con las burguesías
“progresistas”, la coexistencia pacífica con el imperialismo que nos
proponen Stalin y Mao Tse Tung, Ho Chi Minh y Fidel Castro nos llevan
hacia el abismo; por ese camino no sólo no vamos a triunfar sino que
terminaremos perdiendo todas las grandes conquistas que hemos logrado,
desde China y el Este de Europa hasta Cuba, Vietnam y la propia Unión
Soviética. Para convertir en realidad el programa trotskista hay que
fortalecer la Cuarta Internacional.

Hoy hace ya más de una década que no vivimos esa realidad de
revoluciones triunfantes. La URSS y el Este de Europa ya no son
Estados obreros sino países capitalistas. China, Cuba, Corea del
Norte, Vietnam también han caído o están yendo rápidamente hacia ese
mismo final. Con la pérdida de esas conquistas, la burguesía mundial
ha logrado derrotar el ascenso de la revolución socialista
internacional que se inició en 1943 en Stalingrado, cuando se revirtió
el curso de la ofensiva hitleriana contra la URSS, y duró más de
cuarenta años. La propaganda reaccionaria acerca de la muerte del
socialismo y del marxismo se apoya en esa realidad objetiva.  Es desde
esta situación desfavorable que lanzamos nuestro mensaje
revolucionario en este aniversario del asesinato de Trotsky. No para
ilusionar al proletariado con la perspectiva de un camino inmediato
hacia la victoria final sobre el capitalismo imperialista, que hace
poco más de una década estaba a la orden del día pero hoy no lo
está. Sí para sacar conclusiones de la derrota, reagrupar fuerzas y
preparar la contraofensiva revolucionaria.  La descomposición del
sistema capitalista-imperialista está provocando crisis económicas
cada vez más graves y frecuentes; condena a masas cada vez mayores de
la población mundial a los salarios de miseria o directamente al
desempleo y la marginalidad; lanza criminales agresiones armadas
contra los pueblos y países donde encuentra resistencia a su
dominación, desde Irak hasta Yugoslavia, y es la causa final de las
guerras que devastan naciones y regiones enteras. Los plumíferos de la
burguesía, que hasta hace poco repetían a coro las necedades de
Fukuyama, ya no se animan a pregonar que la Humanidad llegó al “fin de
la historia”: el capitalismo coronado por la “democracia”
burguesa. Pero tampoco son capaces de hacer un pronóstico unificado y
racional sobre el futuro del mundo.  Los marxistas sí tenemos una
perspectiva clara. La época histórica que vivimos no sólo es de crisis
y guerras, también es de revoluciones. La clase obrera remontará esta
derrota, como supo hacerlo con las anteriores, incluso las más
terribles: el aplastamiento de la Comuna de París, el estallido de la
Primera Guerra Mundial y el avance del nazifascismo que culminó en la
ofensiva militar de Hitler contra la URSS. Los intolerables
sufrimientos que este sistema agonizante arroja sobre las masas
generarán inexorablemente un nuevo y poderoso ascenso de la rebelión
de los explotados y oprimidos. Es imprescindible que los
revolucionarios nos preparemos para esa situación. Debemos entender
qué ocurrió y por qué ocurrió. Sólo así podremos hacer una defensa
encarnizada de los principios y fundamentos del marxismo, no como un
dogma y una profesión de fe, sino como una respuesta fríamente
científica y al mismo tiempo apasionadamente revolucionaria a las
necesidades más profundas e históricas de la sociedad humana.


La crisis del marxismo







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