(Spa) Reformism and "progressism" in Argentinean unions today

Gorojovsky Gorojovsky at arnet.com.ar
Fri Dec 14 11:41:06 MST 2001


The CTA unions central, under the leadership of Victor de Gennaro, has rallied 
around two basically petty bourgeois unions a "new" unions central, competitive 
with CGT, which has introduced within the Argentinean labour movement the 
sectarian notion of "ideological" unions. I belong to one of the CTA main 
unions, by the way.

CTA appears as a "leftish", progressive, even "revolutionary" unions central as 
against the Peronist central(s) (both CGTs). In fact, its revolutionary 
character is quite limited and derives basically from the origin of many of its 
"organic intellectuals" -many of them come from the old Left- rather than from 
the boldness of the positions of the CTA.

At a moment when capitalist Argentina is actually bursting into pieces, the CTA 
has chosen to launch its old redistributionist proposition again. A strong 
criticism to the proposition (not from Peronist quarters, by the way) follows. 
The criticism comes from the ultra-left Trotskyist side of our politics, but 
the points are very well taken. 

------- Forwarded message follows -------
Subject:        	Una crítica a la propuesta del Frente Nacional contra la Pobreza
Date sent:      	Fri, 14 Dec 2001 13:49:37 -0300

From: "H. Carlos J. Romero" <hcjr63 at hotmail.com 
Date: Wed, 12 Dec 2001 12:05:09 +0000 


La propuesta del "Frente Nacional Contra la Pobreza" de la CTA 
Reformando al capital 
Autor: Paula Bach y Ruth Werner 
Fecha: 23/08/01 
Fuente: LVO 88 

En las últimas semanas, al ritmo acelerado de la crisis económica nacional y de 
la lucha de los piqueteros, docentes y trabajadores estatales, cobró mayor 
envergadura el Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo) impulsado por la 
CTA, personalidades de la política nacional como Elisa Carrió, Farinello, 
Horacio Verbitsky y el economista Claudio Lozano, instituciones como las APYME, 
y la Federación Agraria Argentina, entre otras. El jueves 17 de agosto, cuando 
finalizaban los cortes piqueteros y el paro de 72 horas de estatales y 
docentes, desde la tribuna, en el acto en Plaza de Mayo la CTA y la CCC 
propusieron que la Asamblea Nacional Piquetera adhiriera al flamante Frente 
Nacional contra la Pobreza. Ante la vertiginosa crisis económica actual que 
muestra al desnudo al sistema capitalista semicolonial argentino en 
descomposición es necesario que los trabajadores levanten su propia salida, 
luchen por una perspectiva anticapitalista, con medidas que no pueden más que 
afectar profundamente los intereses del imperialismo y de la propiedad privada 
de los patrones. Pero el proyecto que presenta el Frenapo -tanto en sus aristas 
económicas, políticas como sociales- dista mucho de plantear una verdadera 
salida; intenta más bien, generar falsas ilusiones alrededor de la posibilidad 
de construir "otro modelo capitalista de país" opuesto al reinante "capitalismo 
salvaje". En este artículo vamos a polemizar con la propuesta del Frenapo en el 
 terreno económico, manifestada en sucesivos materiales destinados a 
fundamentar el proyecto de Consulta Popular que propone un "Seguro de Empleo y 
Formación" para todos los jefes de hogar desocupados así como una asignación de 
60$ por hijo y un aumento de las jubilaciones. Este proyecto estaría destinado 
a provocar un "shock redistributivo" impulsado desde el Estado para 
"revitalizar el mercado interno", salir de la recesión y acabar con la pobreza. 

De cómo no llamar a las cosas por su nombre 

El Frenapo y la CTA se niegan a llamar a la aguda crisis económica actual por 
su nombre: es decir como la consecuencia de la descomposición del capitalismo 
semicolonial argentino inmerso en la crítica situación económica mundial. La 
crisis argentina sigue a pie firme: la fuga de divisas amenaza permanentemente 
la convertibilidad, la recesión iniciada a partir del tercer trimestre de 1998 
continúa, el índice de desocupación superó el 17%; y el país se debate entre la 
devaluación y la cesación de pagos. Ante esta situación el Frenapo afirma que 
"la crisis que soporta nuestro país no es producto fundamental de un 
shock exógeno explicado a través de los trastornos de la economía mundial o 
regional sino una decisión doméstica de sectores dominantes"1. Sin embargo,  
pese a lo que diga el Frenapo, la recesión en nuestro país está 
íntimamente relacionada con el fin de la venta de la mayor parte de los activos 
nacionales, que durante el período de crecimiento de los 90, actuaron atrayendo 
un alto flujo de capitales que aseguraba el funcionamiento de la 
convertibilidad. Más aún, tras la crisis económica mundial de 1997, los títulos 
del Estado norteamericano y el dólar se convirtieron en el lugar más seguro 
para la colocación de capitales. Esto provocó un flujo inverso (según Le Monde 
mientras en 1992 los Estados Unidos eran destinatarios del 18% de los flujos de 
capitales de todo el mundo, en el 2000 esta participación llegó al 64%) y a la 
vez una importante revalorización del dólar que dificultó aún más la ya baja 
competitividad argentina en el mercado mundial. ¿Cómo se puede esquivar tanto 
la realidad? Más aún cuando la economía mundial se encuentra signada por la 
detención del crecimiento estadounidense2 que en 12 meses pasó de un ritmo 
anual de crecimiento del 5% a menos del 1%; así como por el estancamiento 
continuado de la economía japonesa y la débil situación de Europa en la que 
resalta el empeoramiento de las condiciones de su potencia económica más 
fuerte, Alemania. Mucho más absurdo resulta que se ignore tan explícitamente la 
relación entre el país y la economía mundial, cuando Argentina acaba de 
negociar con el FMI y la Administración Bush un nuevo acuerdo servil, luego de 
dos semanas en que todo pendía de un hilo esperando la última orden de 
Washington. Cuando el crecimiento del déficit fiscal -uno de los elementos 
claves de la crisis- se explica centralmente por la evolución de los intereses 
de la deuda externa3. Es de público conocimiento que cada palabra de "aliento" 
del FMI, cada peso que presten, tiene como contrapartida un golpe mayor a las 
condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo, el monitoreo permanente de 
los organismos internacionales y una mayor entrega. En este sentido la 
caracterización del Frenapo no es ingenua. No puede significar otra cosa que no 
querer enfrentar la enorme sujeción del país al imperialismo. 

De cómo ocultar el problema de la deuda externa y sus consecuencias 


El Frenapo hace todo tipo de malabares para demostrar que se puede combatir la 
pobreza en la Argentina sin dejar de pagar la deuda externa. Para sustentar 
esta posición, en su documento4, refiriéndose al problema de la deuda, afirman 
que "Si se integran en un mismo cuadro los flujos netos de capital 
del sector público y del privado, los ingresos totales son de 329 mil millones 
y los egresos de 291 mil, con un saldo positivo de 38 mil millones". Similar 
comportamiento se señala en relación al conjunto de la balanza de pagos, entre 
los años 1992-20005. Estas afirmaciones, al plantear que de conjunto ha entrado 
al país durante el período más dinero del que ha salido tienen el objeto de 
concluir que "ninguno de los problemas que agobian al país pueden 
atribuirse al pago de intereses de la deuda, ni a la amortización de su 
capital". Pero hay que decir que este razonamiento esconde una maniobra que 
consiste en unificar la deuda pública y la privada. Sin embargo, si sólo se 
toma en cuenta la deuda pública queda en evidencia una relación claramente 
deficitaria para la Argentina como el mismo Frenapo tiene que reconocer: "El 
más somero análisis del presupuesto llama la atención sobre el desproporcionado 
peso de los intereses de la deuda pública sobre cualquier otro rubro. Sin él no 
habría déficit sino superávit". La maniobra del Frenapo está orientada a 
ocultar el rol de saqueo de la deuda sobre el estado semicolonial argentino, 
pretendiendo que como los capitalistas privados recibieron más plata de la que 
pagaron (ocultando que el estado pagó más de lo que recibió) el problema para 
ellos no radica en la enorme sumisión del país al imperialismo. De este modo, 
el Frenapo afirma que el inconveniente estaría en el "manejo" por parte de los 
sectores "domésticos" de los fondos de dicha deuda ya que "el comportamiento de 
este sector no varió desde la dictadura militar hasta ahora, el endeudamiento 
que tomó (se refiere al sector privado) no fue para invertir en la economía 
real, en empresas nuevas o las ya instaladas, ya que no se registra ningún 
shock de inversión equivalente. Estos recursos sirvieron para obtener 
beneficios exorbitantes con la tasa diferencial de interés en el mercado 
interno, la posterior toma de ganancias y su resguardo en el exterior". Desde 
ya coincidimos con el Frenapo en el carácter parasitario de los capitalistas 
nativos a quienes es una obligación denunciar sacando a luz sus enormes 
negociados. No obstante, creemos que constituye un grave error separar el 
parasitismo de la burguesía argentina de su carácter de socia menor del 
imperialismo, al frente de un estado semicolonial. En realidad, lo que el 
Frenapo intenta ocultar tras las "intenciones" de inversión o de especulación 
de los sectores capitalistas "nativos" (sin negar los "méritos" específicos de 
la burguesía argentina en este campo) es que estos actuaron siempre como socios 
menores del imperialismo. Así fue en el marco del perverso mecanismo de la 
deuda externa que constituye un modo clave de succión y saqueo de los países 
semicoloniales y que comenzó con el enorme flujo de capitales generado por los 
petrodólares a partir de 1973 que no encontraban (debido al fin del boom de la 
posguerra) lugares rentables para su inversión productiva. Posteriormente, bajo 
el llamado Plan Brady la burguesía nativa actuó también como socia menor del 
capital imperialista en la apropiación de las principales empresas públicas y 
recursos naturales de nuestro país. Además el saqueo imperialista fue doble 
bajo la aplicación de este plan. Baste señalar que durante el Brady, en la 
Argentina, la deuda externa siguió aumentando con creces, ¡entre 1990 y 1999 un 
123%!.6 En el último período, la fuga de capitales, tampoco puede 
independizarse del hecho que, como ya señalamos, los Estados Unidos pasaron de 
recibir del 18% al 64% de los flujos de capitales mundiales durante el 2000. 
Este fenómeno fue la consecuencia de una merma de ganancias en la arena mundial 
 que se hizo evidente a partir del año 97 y la crisis de los llamados "mercados 
emergentes". En síntesis, la burguesía nacional, por más particularidades que 
tenga, actúa al ritmo y siempre como socia menor de los sucesivos movimientos 
del capital imperialista. Las posiciones levantadas por el Frenapo no son 
casuales porque al negar la importancia y el significado de la deuda externa, 
como síntoma emergente del carácter semicolonial del estado argentino y de su 
burguesía cipaya, vuelven a mostrar su negativa a querer enfrentar al 
imperialismo. 


De cómo mirar para otro lado en el pico de la crisis 

El proyecto del Frenapo de que el Estado impulse un "Seguro de Empleo y  
Formación" para todos los jefes de hogar desocupados así como una  
asignación de 60$ por hijo y un aumento de las jubilaciones, estaría  
destinado a provocar un shock redistributivo. El proyecto en sí plantea una 
serie de medidas para obtener el financiamiento7 de este Seguro de Empleo y 
Formación que estimularía la demanda, revitalizando el mercado interno y, según 
el Frenapo, permitiendo la salida de la recesión y acabar con la pobreza. El 
Frenapo se planta contra las llamadas políticas neoliberales de la "oferta" 
-destinadas a reducir los costos para permitir la reactivación de la economía- 
y toma posición por las políticas conocidas como de la "demanda". Ahora bien, 
suponiendo que el proyecto en cuestión se concretara, posiblemente permitiría 
un incremento de la demanda efectiva y tal vez un estímulo para alguna que otra 
rama o sector de la economía, pero ¿daría lugar a una salida de la recesión y 
al comienzo de un nuevo ciclo de crecimiento con una distribución "más justa" 
del ingreso? Creemos que no. Lo que el Frenapo "olvida" es que los programas de 
reactivación a través del estímulo de la demanda sólo funcionan si existe para 
los capitalistas una alta tasa de ganancia en la economía. Cuando no hay una 
tasa de ganancia que a los capitalistas les resulte atractiva para invertir, 
poco importa el crecimiento o decrecimiento de la demanda. En este contexto, la 
 especulación financiera -tanto en nuestro país como a nivel internacional- no 
se explica esencialmente por "escasez de demanda" sino por los rendimientos 
mayores que arroja la especulación en comparación con la inversión productiva. 
Si de esto cabe alguna duda tomemos un ejemplo elocuente como es el caso de 
Estados Unidos hoy para explayarnos en la cuestión de si la demanda representa 
un mecanismo automático de inversión productiva y reactivación económica. 
Durante el último año, la disminución del crecimiento norteamericano no ha 
alterado sustancialmente su consumo interno (dicho sea de paso, el mayor 
mercado interno del mundo) gracias a políticas estatales de sucesivas rebajas 
de las tasas de interés, que permiten crédito barato estimulando el consumo. 
Sin embargo, el punto más crítico de la economía norteamericana por el cual el 
crecimiento de EE.UU cae, se encuentra hoy en la enorme baja de la inversión 
ligada a la caída de las ganancias. De este modo la permanencia de una alta 
demanda plantea como uno de los peligros para EE.UU. el desarrollo de un 
proceso de estanflación, es decir de estancamiento de la economía con inflación 
 provocada por un consumo sostenido. A su vez, si tomamos años claves de 
crecimiento como la década del 90, el gran flujo de inversión productiva hacia 
el sudeste asiático estuvo dado por altas tasas de ganancia relacionadas con el 
bajo desarrollo industrial de esos países y a salarios más que miserables. En 
Argentina si bien es evidente que no existió un proceso de crecimiento de la 
inversión productiva como en el sudeste de Asia y que la especulación 
financiera alcanzó grandes proporciones durante los años 90, los mayores flujos 
de inversión en dicha década fueron atraídos por el "regalo" de las empresas 
del estado y los recursos naturales del país, que arrojaron grandes ganancias 
incluso garantizadas por el estado nacional (junto a miles de despidos y la 
renegociación a la baja de las condiciones laborales). En este marco es 
innegable que la combinación de entrada masiva de capitales y una estabilidad 
relativa de la economía nacional también estuvieron acompañados por un mayor 
nivel de consumo que actuó como estímulo. Pero suponer, la situación inversa, 
es decir que con sólo reactivar el consumo de algún sector de la población la 
economía argentina va a salir de su estado de postración es un disparate. El 
dislate se hace mayor cuando el "shock redistributivo" se sigue planteando sin 
decir una sola palabra de los enormes costos que le plantean a los trabajadores 
y a las masas populares tanto el candente peligro de default, y/o de 
devaluación, así como el de mantener la convertibilidad con déficit cero. Los 
intereses de los capitalistas son francamente contradictorios con la actual 
necesidad de acabar con la pobreza. Es por ello que a la grave crisis económica 
del estado semicolonial argentino no se le puede oponer un liviano reformismo. 
Para acabar realmente con la pobreza es necesario encarar de frente los 
verdaderos problemas estructurales que afectan a la economía del país y atacar 
seriamente al núcleo de las ganancias capitalistas e imperialistas. El Frenapo 
se ubica en la vereda de enfrente de esta perspectiva como puede verse en el 
hecho de que aún cuando reconocen que el desarrollo de la tecnología (más allá 
de la situación actual del país) permitiría que el conjunto de los trabajadores 
pudiera trabajar menos, se niegan a plantear la necesidad del reparto de las 
horas de trabajo existentes entre todas las manos disponibles, manteniendo el 
salario, junto a la realización de un plan de obras públicas y en todo caso, 
hasta que estas medidas se consigan, luchar por un seguro de desempleo que en 
nuestro país debería ser de 600 $ como mínimo. Es que levantar estas medidas 
apuntaría a cuestionar las ganancias de los capitalistas que siempre van a 
preferir aprovecharse del enorme ejército de desocupados existente para bajar 
el salario y superexplotar a los que están ocupados. En cambio, la CTA y el 
Frenapo prefieren convertir la cuestión en ventaja adicional para los 
capitalistas legalizando un salario mínimo de 380$ del Seguro de Empleo y 
Formación. Consecuentes con esta línea, en ninguno de los documentos del 
Frenapo o de la CTA se nombra la necesidad de nacionalizar la banca y el 
comercio exterior, o la reestatización de las empresas públicas privatizadas, o 
la nacionalización sin pago y bajo control de los trabajadores de toda empresa 
que cierre o despida. Sus medidas -más allá del planteo progresivo, aunque 
parcial, de reestatizar el régimen previsional- a lo sumo se reducen a 
"Funcionalizar el papel de la banca pública. Regulación del proceso de 
concentración y centralización de capitales. Replantear la relación con las 
áreas privatizadas en torno a: nivel tarifario, uso de recursos naturales, 
estructura de proveedores e incorporación de progreso técnico. Revisar la 
apertura financiera con el objeto de encarecer la salida de excedente al 
exterior" 8. Aún cuando ellos mismos reconocen que todas las fracciones de la 
clase dominante están comprometidas directa o indirectamente con el capital 
financiero mundial, los del Frenapo tratan siempre de salvar al capitalismo 
intentando hallarle el lado "bueno" y en función de esto, el documento abunda 
en palabras como "funcionalizar", "replantear", "revisar" sólo para evitar 
nombrar un programa de conjunto que ataque de fondo al imperialismo, y a sus 
socios nativos. 


A modo de conclusión 

Aún cuando el Frenapo y la CTA reconocen que "El proceso de concentración de la 
riqueza es continuo desde 1974. Mientras 27 años atrás el 10% más rico del país 
ganaba 12 veces más que el 10% más pobre hoy esta brecha se amplió a 26 veces. 
Por lo que la minoría más rica se apropia del 48% del ingreso nacional"9 
intentan deslindar este fenómeno de su claro contexto internacional de 
desigualdad creciente en la distribución de la riqueza y, en consecuencia, para 
el caso de nuestro país pretenden explicarlo como una cuestión independiente de 
la relación de la Argentina con el mundo así como del rol de nuestro Estado 
semicolonial dirigido por una clase capitalista servil y enteramente 
dependiente del capital imperialista. En este contexto suponen que la solución 
está sujeta a que el estado argentino, el mismo que fue y es instrumento 
decisivo garante de la penetración imperialista, de la apertura y 
reprimarización de la economía, de la entrega del patrimonio nacional, del 
endeudamiento creciente y de la ofensiva burguesa sobre el trabajo, tenga la 
"voluntad" de "redistribuir" a favor de los que menos tienen. Este proyecto, 
más aún de cara a la crisis capitalista mundial y a su profunda expresión en la 
Argentina, no puede más que significar una utopía reaccionaria de quienes a 
toda costa, más allá de la realidad y para garantizar la subsistencia del 
capitalismo, pretenden demostrar que "otro capitalismo es posible". 

N O T A S 

1 En La Marcha Grande por el trabajo. La propuesta de la CTA, por un Seguro de 
Empleo y Formación para los jefes de hogar desocupados. Instituto de Estudios y 
Formación - 6/8/2000.  

2 EE.UU actuó como motor de la economía mundial durante 
la década pasada aún cuando esto le significó acumular enormes contradicciones. 

3 El resultado del mes de mayo de 2001, por ejemplo, arrojó un déficit de 1002 
millones de dólares en relación con los 578,8 millones de déficit registrados 
en el mismo mes del año pasado. La diferencia interanual se explica 
principalmente por un incremento en el gasto total de 755, 5 millones de pesos, 
debido fundamentalmente al aumento en el pago de los servicios de intereses de 
la deuda, de 582,5 millones continuando con una tendencia que se observa desde 
el año 1984. Estos son algunos indicadores de la inseparable relación entre la 
economía semi-colonial argentina y el imperialismo.  

4 Presentado por Horacio Verbitsky en el diario Página 12, domingo 5/8/2001.  

5 "Entre 1992 y 2000 (la balanza de pagos NdeR) registra una salida de algo  
más de 41.000 millones de dólares en pago de  intereses de la deuda pública y  
unos 55.000 millones por amortizaciones. En total, 97.000 millones. Pero en el  
mismo lapso ingresaron préstamos por casi 137.000 millones. Esto significa un  
saldo positivo de casi 40.000 millones". Página 12, ídem.  

6 "En 1992, el Ministro Cavallo renegocia la deuda externa y logra ciertas  
postergaciones de las fechas de pago y algunas deducciones de montos. Sin  
embargo el endeudamiento sigue aumentando en forma galopante, engulléndose  
de paso lo que se pudo haber obtenido por las privatizaciones de empresas del  
estado".Revista La Nación (6/5/01), "Cómo empezó la deuda externa",  
por Jaime Poniachik.  

7 "11400 son los millones que se necesitan para implementar la propuesta. Las  
alternativas de financiamiento estarían dadas por los siguientes conceptos: 
incremento  de recaudación por expansión de consumo y mayor actividad, 
restitución de aportes patronales,  reasignación de planes sociales, presión 
sobre consumo superior, eliminación de  exenciones en ganancias." Esquema para 
el financiamiento del shock  distributivo.  

8 Esquema de financiamiento del shock distributivo.  

9 Movimiento por la Consulta Popular. Junta Promotora Nacional. Documentos. 



Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar

~~~~~~~
PLEASE clip all extraneous text before replying to a message.



More information about the Marxism mailing list