(Spa) Fear in the Spanish bourgeoisie at the risk of Argentina's reaction to loot

Gorojovsky Gorojovsky at arnet.com.ar
Fri Dec 28 17:18:30 MST 2001


El canciller de España se allegó a estas costas coloniales para recordar que 
los argentinos hemos sido muy buenos con su país, y que ellos también lo han 
sido con nosotros. Participando, supongo, de la orgía de saqueo iniciada con la
privatización de teléfonos y aerolíneas. Dice Piqué que los países deben tener
obligaciones mutuas y que deben ser cumplidas. Estamos de acuerdo.

España está obligada a devolvernos todo lo que nos robó (en todo caso, 
discutiremos los intereses), y nosotros estamos obligados a mandarlos a la
recontraputa madre que los recontra mil recarajo reparió. De una vez y para
siempre.

Siguen algunas perlitas del aterrorizado ladrón ibérico, más cercano al Buscón
que al Quijote. Otras más reflejan el pensamiento de la burguesía peninsular, 
siempre tan cobarde cuando los indianos nos enojamos.

Echar a los nuevos godos es el deber de la hora.

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Vale más actuar a riesgo de arrepentirse, que arrepentirse de no haber actuado
(Bocaccio) 

Viernes, 28 de diciembre de 2001 

AÑO XIII. NUMERO 4.410. 
EL MUNDO
de la tarde
Detenido el ex represor argentino Astiz

Las recetas de Piqué frente al populismo de
Rodríguez Saá

Josep Piqué se entrevistó ayer en la Casa Rosada con Adolfo Rodríguez Saá,
presidente interino de Argentina. Era el primer encuentro de Rodríguez Saá con
un dirigente extranjero, por lo que hay que alabar al ministro español la
oportunidad de la visita. 

Piqué pidió al presidente argentino que acometa un plan "serio" para reactivar
la economía del país, en el que se respeten las reglas de juego y la seguridad
jurídica. 

El ministro subrayó que es necesario que Argentina recupere la confianza de los
mercados internacionales y calificó de "fracaso" la suspensión del pago de la
deuda externa. 

Las palabras de Piqué son coherentes con los intereses económicos de España en
Argentina, país en el que ha invertido siete billones de pesetas en el periodo
entre 1990 y 1999. 

Pero, sobre todo, lo que demanda Piqué es de sentido común, ya que Argentina no
saldrá del pozo en que se encuentra sin la ayuda externa. 

Cualquier solución pasa por devolver la confianza a los gobiernos extranjeros y
a los bancos internacionales, que no volverán a prestar un solo peso si el
Gobierno argentino no llega a un acuerdo razonable de renegociación de la deuda
con el FMI. 

Habrá que dar un margen de confianza a Rodríguez Saá, aunque las medidas que ha
tomado hasta la fecha no son las más adecuadas para reflotar la economía
argentina. 

El nuevo presidente ha prometido pagar un salario de emergencia a un millón de
familias sin recursos, crear cientos de miles de empleos y hacer frente a las
pensiones atrasadas. 

¿De dónde va a salir esta ingente cantidad de dinero en un Estado cuyas arcas
están vacías?

Rodríguez Saá parece haber elegido la senda de un rentable populismo frente a
las sobrias y ortodoxas recetas de Piqué.

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HERALDO.es     

Piqué le pide a Rodríguez Saá un plan económico "serio"

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, pidió hoy al presidente 
interino de Argentina, Adolfo Rodríguez Saá, que lleve adelante un plan 
económico "serio", en el que se respeten las reglas de juego y la seguridad
jurídica ante la preocupación de las empresas españolas en el país.

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EUROPA PRESS. Buenos Aires

El titular de Exteriores [de España] se mostró confiado en que el
capital español no abandonará el país ya que las inversiones son
"estratégicas" y "permanentes".

Los primeros pasos de Rodríguez Saá para intentar reflotar la economía
argentina coincide con el viaje de Piqué a este país para mostrarle el
apoyo del Gobierno español y su disposición a mantener un contacto
"permanente". Esta visita se ha convertido en la primera desde que
tomó posesión del cargo el actual presidente tras los incidentes de la
semana pasada que acabaron con la renuncia de Fernando de la Rúa.

Aunque Piqué manifestó su respeto hacia las decisiones del actual
equipo de Gobierno, sí transmitió la preocupación al presidente
americano que tienen los empresarios españoles que han invertido en el
país, con los que se había entrevistado horas antes. 

El titular de Exteriores aconsejó desarrollar un plan económico
"serio" y "previsible" y garantizar las reglas del juego establecidas
y el sostenimiento de la seguridad jurídica. No obstante, subrayó que
España no planteará exigencias ni condiciones.

El jefe de la diplomacia dijo que la apuesta de las empresas españolas
es "estratégica" y "permanente" y que ya habían superado otras
situaciones difíciles. 

España es el primer país europeo en inversiones en Argentina y el
segundo en el mundo, superado sólo por los Estados Unidos. Entre 1990
y 1999 las empresas de capitales españoles hicieron inversiones en el
país sudamericano por más de 39.000 millones de dólares.

Piqué no quiso referirse al programa económico del Gobierno
justicilialista, que pondrá en circulación una nueva moneda para
reemplazar al peso, pero que no será convertible en dólares. Así,
señaló que la política económica argentina la tiene que decidir el
Gobierno de Argentina.

No obstante, manifestó la importancia de que el país recupere la
confianza de los mercados internacionales. Para esto, el ministro
español dijo que se requiere una política "seria" y "previsible" y
dijo que vio al presidente argentino convencido de estas ideas y
principios.

Recuperar la confianza

Aunque aseguró que España no planteará medidas ni exigencias, insistió
en que la política a seguir tiene que ser "la que recupere la
confianza de los organismos internacionales". 

"La preocupación del Gobierno español por la situación argentina se
manifestó en las gestiones que se hicieron ante organismos
internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco de Integración y Desarrollo (BID)",
expresó Piqué.

Asimismo, advirtió que la suspensión de los pagos de la deuda externa
argentina de 132.000 millones de dólares anunciada por Rodríguez Saá
el pasado domingo "no debe ser tomada como un éxito". "Es un fracaso", añadió. 

España aportó 1.000 millones de dólares durante el denominado blindaje
financiero llevado adelante por el anterior Gobierno en diciembre
pasado y los bancos de capitales españoles participaciparon en un 60
por ciento del plan de canje de títulos de la deuda externa que
instrumentó el ex ministro de economía Domingo Cavallo.

Piqué ofreció una rueda de prensa, junto a su homólogo argentino, José
María Vernet, tras reunirse con Saá en la casa Rosada, sede del
Gobierno, en la que se convirtió en la primera visita diplomática de
importancia que respalda al nuevo presidente peronista elegido por una
asamblea legislativa el pasado domingo.

El ministro español indicó que la intención de este viaje era la de
transmitirle personalmente a Rodríguez Saá el compromiso del Gobierno
de José María Aznar para mantener con las nuevas autoridades
argentinas "un diálogo permanente, abierto y constante". 

Por su parte, Vernet agradeció la visita de Piqué y dijo que no había
sido programada, lo que demuestra el esfuerzo de ambos países por
"mantener los lazos de hermandad, solidaridad y acercamiento".

Los dos funcionarios se disponían a compartir un almuerzo. Por la
tarde, Piqué se reunirá con otros funcionarios argentinos, como el
ministro de Trabajo, Oraldo Britos, el secretario de Hacienda, Rodolfo
Frigeri, y el secretario general de la presidencia y jefe de gabinete,
Luis Lusquiños.

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[La palabra del vampiro. El Cato Institute es probablemente la más reaccionaria
y derechista institución de "inteligencia" económica de los Estados Unidos. Creo
que Kissinger fue miembro del C.I. por un tiempo, pero lo echaron por
izquierdista. El hecho de que esta línea siniestra sea conocida en la Argentina
como "pensamiento de centro" (UCeDé) habla horrores sobre el carácter perverso
de nuestros partidos ultraderechistas.]

LA GACETA DE LOS NEGOCIOS
28 diciembre 2001 El desastre argentino 

JACOBO RODRÍGUEZ / CATO INSTITUTE. WASHINGTON 

Para empezar, las cosas claras. 

Ni la convertibilidad ni las reformas de libre mercado que adoptó
Menem en la primera mitad de los 90 han contribuido al desastre
argentino. 

La convertibilidad impide que el gobierno financie el gasto público a
base de imprimir pesos, como lo han hecho la mayoría de los países
latinoamericanos a lo largo de la historia. 

Al no poder financiar el gasto público mediante la inflación, la
convertibilidad fuerza al gobierno a pedir dinero prestado para
financiar sus gastos. 

Desde 1998, Argentina empezó a pedir - y recibió- grandes créditos del
extranjero. De ahí que la deuda externa se haya disparado.

Segundo, si bien es cierto que la convertibilidad le ha quitado a
Argentina un instrumento - la política monetaria, que ahora está en
manos de la Fed- para tratar de reactivar la economía, en el caso de
Argentina ese instrumento no se ha usado correctamente en el pasado.
Es más: se ha abusado; de ahí que los argentinos decidieran quitarle
al Banco Central la potestad de bajar y subir los tipos de interés y
que incluso hoy prefieran seguir con el peso anclado al dólar, pese a
las dificultades que eso conlleva.

Tercero, la causa principal de la crisis argentina radica en un Estado
con un apetito voraz, que ha gastado muy por encima de sus medios y
que, cuando no pudo exprimir más a los sufridos ciudadanos, empezó a
exprimir a los incautos inversores americanos y europeos. 

Por si eso fuera poco, el marco regulatorio en Argentina ahoga la
actividad económica productiva a través de unas anticuadas leyes
laborales y de un sistema judicial corrupto e ineficaz.

Esa es la causa de la crisis, que habría ocurrido bajo un sistema de
convertibilidad o uno de cambio libre, en cuyo caso la inflación se
habría disparado y todas aquellas empresas y personas con deudas
denominadas en dólares se habrían ido a la bancarrota. 

Por supuesto que Argentina se ha visto perjudicada por la devaluación
del real brasileño de 1998-99, pero eso no explica una recesión de cuatro años.

Mirando al futuro, el nuevo presidente ya ha declarado que no va a
pagar la deuda externa. 

La reacción en los mercados no ha sido extrema, porque todo el mundo
se lo esperaba desde el verano como mínimo. 

Si el FMI y el Tesoro americano se mantienen al margen, que, en mi
opinión, es la respuesta adecuada, el Gobierno argentino tiene un
mayor poder de negociación con sus acreedores, que entonces se verán
obligados a sentarse a la mesa y aceptar una reducción en la deuda que
se les debe. 

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[Hay acaso mejor crítica al saqueo imperialista que la siguiente frase, 
extractada de un diario colonialista español?: "en el fondo y por increíble que
parezca en una nación que no ha estado bajo un régimen comunista ni ha sufrido
un desastre natural, la Argentina del 2001 no es muy distinta, en el plano
económico, de la Rusia de 1998, que también se vio obligada a abandonar el
disparatado anclaje del rublo con respecto al dólar"

Si no es muy distinta es porque en ambos casos, sea por medio de una política de
asfixia bélica o por el saqueo descarado en alianza con los vendepatria
internos, ha operado el imperialismo para destruir países incómodos.

Sigue el artículo enterito.]

Ahora, los argentinos 

La Vanguardia - 03.30 horas - 28/12/2001

Si el lenguaje corporal del nuevo presidente argentino, Adolfo
Rodríguez Saá, y de su ministro del Tesoro y Finanzas, Rodolfo
Frigeri, no es precisamente tranquilizador para la necesaria ortodoxia
fiscal y financiera que debiera presidir esta nueva etapa del país, su
medida más destacada - la introducción de una nueva divisa, el
argentino - tampoco es un prodigio de claridad. 

La decisión de no atender los pagos derivados de la deuda soberana
fue, en el fondo, la más fácil y, como comentó un operador bursátil,
"cualquiera que se haya sorprendido por la moratoria argentina debe de
haber estado dormido durante el último mes". 

La prueba es que, hasta el momento, el efecto contagio ha sido mínimo.
Por otra parte, la reestructuración de la deuda se verá favorecida por
la actual actitud del Fondo Monetario Internacional, sensible a las
críticas en el sentido de que no se puede imponer el déficit cero a un
país que va por el cuarto año de recesión. 

Pero, por supuesto, hay que ayudar a quien demuestra ser capaz de
ayudarse a sí mismo. Si la introducción del argentino se limita a
imprimir papel moneda para estimular un artificial incremento del
gasto y no se produce un aumento de los ingresos del Estado vía
impuestos, será una receta segura para un retorno a la hiperinflación
del pasado. 

Y es que, en el fondo y por increíble que parezca en una nación que no
ha estado bajo un régimen comunista ni ha sufrido un desastre natural,
la Argentina del 2001 no es muy distinta, en el plano económico, de la
Rusia de 1998, que también se vio obligada a abandonar el disparatado
anclaje del rublo con respecto al dólar. 

En efecto, la relación entre la recaudación de impuestos y el producto
interior bruto es ridícula, impropia de una economía de su tamaño y
recursos naturales. 

En segundo lugar, la paridad fija entre el peso y el dólar no ha
conseguido evitar una escandalosa fuga de capitales locales, sólo
parcialmente compensada por las considerables inversiones extranjeras
-muchas de ellas españolas- efectuadas en el país en el último
decenio. 

En definitiva, Argentina debe dotarse de una Administración rigurosa y
eficaz y nada proclive a la demagogia y al populismo, que tanto daño
le han hecho a lo largo de los últimos cincuenta años. Obviamente,
esto es más fácil de decir que de hacer, pero lo cierto es que no
tiene muchas  más opciones. 

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Esto que sigue sí que es un chiste de gallegos:

EL FARO DE VIGO

La crisis argentina

ADRIANO MARQUES DE MAGALLANES

En 1845 el que sería más tarde presidente de Argentina y uno de los
intelectuales más sobresalientes de su país, Domingo Sarmiento, lanzó
a sus compatriotas un mensaje premonitorio que les advertía sobre el
enfrentamiento entre la civilización y la barbarie. Una pugna que no
sólo reflejaba la oposición al régimen dictatorial de Rosas, si no que
había de incidir sobre amplios periodos de la vida política argentina.
La situación actual es una muestra de ello.

Si en algún país hispanoamericano resulta paradójico el actual clima
de derrota moral y de miseria económica es en Argentina, una nación
poseedora de una desbordante riqueza natural, de modernas
infraestructuras y de una amplia población culta en lo humanístico y
en lo tecnológico.

Después de zanjadas las guerras civiles entre unionistas y
federalistas Argentina conoció en las primeras décadas del siglo
pasado de un excepcional progreso económico. A ello contribuyeron la
estabilidad política, la permisiva política inmigratoria y una
productiva colaboración comercial con Inglaterra y Estados Unidos. La
extensión del ferrocarril favoreció el auge de las exportaciones de
carne y cereales, al tiempo que un influyente y poderoso capitalismo
nacional.

La crisis mundial de la década del treinta y sus efectos sobre la
economía argentina desembocó en un régimen militar que había de dar
paso al gobierno constitucional populista Juan Domingo Perón. 

Los diez años de gobierno peronista (1946-1955) estuvieron teñidos de
las luces y las sombras propias de los regímenes caudillistas. Sin
embargo, tan poderosa era todavía que pudo aliviar algunas de nuestras
miserias de la postguerra.

A partir de la década del 60, Argentina cayó en un vértigo de
inestabilidad política. A breve periodos presidenciales le sucedieron
golpes de estado militares, obstruyéndose unos a otros e impidiendo
que el país recuperase su antigua vocación de progreso y desarrollo. 

La guerra civil desatada por la guerrilla urbana, los montoneros, y la
violenta e indiscriminada represión de los militares habrían de
paralizar los flecos de sociedad civil restantes. Era el preconizado
triunfo de la barbarie advertido por Sarmiento. Ya nunca más Argentina
ha vuelvo a ser lo que un día fue.

El regreso de la democracia no ha podido impedir la depresión del
sector industrial, la crisis en los precios de la carne y los
cereales, la inflación desmedida, el deterioro de la balanza de pagos,
el incremento descomunal de la deuda externa, la falta de credibilidad
de la clase política, y todo ello ha tejido un nudo tozudo y grave, de
muy difícil solución.

Con desconsuelo miramos hoy hacia Argentina, un país hermano al que
nos unen fuertes lazos y estrechas relaciones económicas, que vive de
nuevo en el hondón de la crisis. Y con esperanza soñamos con su pronta
recuperación económica, política y moral.

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------- End of forwarded message -------

Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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