(Spa) A paralellism between Argentina and Colombia

Gorojovsky Gorojovsky at arnet.com.ar
Fri Dec 28 17:18:31 MST 2001


Ante la quiebra de Argentina


No solo le corresponde lidiar y resolver el problerma de la deuda sino
movilizar sus abundantes recursos, recuperar su capacidad productiva y
competitiva y facilitar a su población trabajo y medios de
subsistencia. 

POR ABDÓN ESPINOSA VALDERRAMA

Tras declarar a la nación en quiebra, el nuevo presidente de
Argentina, Adolfo Rodríguez Saá, anunció la dramática y temida
suspensión del pago de la deuda externa y descartó el dilema de
devaluación o dolarización plena. 

Su ambigua y enigmática alternativa es la de una tercera moneda,
aparentemente no circunscrita a los bonos de emergencia (estatales y
provinciales), váyase a saber si recordando la muy antigua y
experimentada Ley de Gresham, según la cual la mala moneda desplaza a la buena. 


En esta forma culmina la crisis desatada por el deplorable manejo de
una situación tremendamente crítica. 

El pusilánime presidente De la Rúa, elegido por un partido y una
alianza de clara estirpe socialdemócrata, no se atrevió a salirse de
los rigurosos y desastrosos cauces neoliberales. 

Sin los arrestos necesarios y carente quizá de imaginación en la
materia, acabó por proseguir en los caminos trillados y por entregar
la suerte del país a su inspirador y artífice: el presuntamente
recursivo ministro Domingo Cavallo, bajo cuyo patrocinio se cumplió la
especulativa y ruinosa orgía de las privatizaciones. 

Por defender su sistema cambiario de estricta equivalencia con el
dólar, a través del mecanismo de la caja de conversión, el obcecado
ministro no vaciló en sacrificar la competitividad de las
exportaciones, en aplicar la fórmula inconfesable de la sustitución de
la producción y el trabajo nacionales y en quedar a merced del
mecanismo infernal del endeudamiento sistemático. 

Vale decir, en preferir los recursos del crédito a los que provienen
de la capacidad productiva interna, con aumento consiguiente de la
dependencia exterior. 

Metido en este círculo vicioso, adquirió con el FMI el compromiso de
déficit fiscal cero, con rebaja de salarios, reducción draconiana de
gastos y alza de impuestos, compromiso irrealizable en medio de larga
y persistente recesión. 

Como por efecto de la contracción de la economía los ingresos
tributarios disminuyeran, sobrevino el incumplimiento de la meta
pactada y el FMI creyó encontrar ahí motivo válido para abstenerse de
hacer el desembolso de la suma de 1.260 millones de dólares. 

Tramo final del paquete de ayuda crediticia de cuarenta mil millones
de dólares, al cual estaba implícitamente referida la continuidad del
servicio de la deuda. 

Los brotes de pánico provocaron la fuga masiva de los depósitos
bancarios y precipitaron al Gobierno a restringir su disponibilidad a
una determinada suma. Era demasiado en cuanto las transacciones
comerciales debían hacerse con base en tarjetas de crédito e
instrumentos similares y la veda con visos confiscatorios se agregaba
al decaimiento de la producción y al aumento explosivo del desempleo. 

Las consecuencias de semejantes palos de ciego las vimos en los
estallidos del hambre, en los saqueos y motines televisados. A gritos
se pidió la cabeza del ministro Cavallo y, enseguida, la del
presidente 

De la Rúa por el mantenimiento de las desorbitadas políticas que, sin
beneficio de inventario, había recibido en herencia. 

El FMI hizo mutis por el foro. Allá ellos con las tensiones sociales y
las huracanadas perturbaciones del orden público. 

Fórmulas múltiples, concatenadas y graduales 

Con cierto simplismo se ha planteado la salida de la encrucijada
argentina en los términos exclusivos de dolarización o devaluación, a
sabiendas de los riesgos que esta implica para quienes devengan en
pesos y tienen créditos e hipotecas denominados en dólares. 

La experiencia de la crisis colombiana de estrangulamiento exterior, a
finales del año de 1966, indica que las soluciones efectivas son más
complejas, escalonadas y múltiples. 

Puede ser sorprendente pero no poco sugestivo que del seno del mismo
FMI provengan insinuaciones informales de medidas intermedias como la del 
control de cambios en defensa de los acreedores mientras los
países en quiebra negocian con ellos. 

En la época mencionada, Colombia rechazó la exigencia de una
devaluación traumática, pero flexibilizó el régimen cambiario e
introdujo la flotación, cuidadosamente atemperada con controles en la
fuente, al menos en su primera etapa. 

Al propio tiempo, ante el saldo rojo de reservas monetarias
internacionales, se empeñó en reconstruirlas y en promover y
diversificar las exportaciones. 

De complicadas, sofisticadas y numerosas calificó inicialmente el FMI
las normas respectivas. 

Más adelante, sin embargo, sus satisfactorios resultados lo
persuadieron de la atinada interpretación de la idiosincrasia y las
necesidades del país. 

A Argentina no solo corresponde arreglar el problema de su deuda. 

Prioritariamente, le incumbe volver a movilizar sus energías y
abundantes recursos. Recobrar su averiada capacidad productiva y
competitiva. 

Desprenderse de la rigidez de su régimen cambiario, dinamizar su
economía y generar empleo, sobreponiéndose a los nocivos dogmas
neoliberales. 

abdesp at cable.net.co
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Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar

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Compañeros del exercito de los Andes. 

...La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: 
sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos 
tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos 
vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, 
y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: 
seamos libres, y lo demás no importa nada...

Jose de San Martín, 27 de julio de 1819.

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