(Spanish) The ideas of a union leader

Gorojovsky Gorojovsky at SPAMarnet.com.ar
Tue Feb 20 04:22:08 MST 2001


Cdes. and friends,

I am forwarding a series of comments by Blas Alari, a leader of the Paper Mills
Workers Union, which somehow sum up the positions of the advanced wing of the
actually existent Argentinean working class movement in the rebel CGT (as
against the middle class movement linked to the CTA).

Alari is not a Leninist, nor a Marxist, not even a lily white spotless union
leader. This is what makes his statements valuable, he tends to give voice to
the class common sense of Argentinean industrial workers. A second part will
follow.

There is a rather heavy couple of introductory (and panegirical) paragraphs,
but I decided to leave them such as they are.
------- Forwarded message follows -------
BUENOS AIRES, 20(PSI).- EL PENSAMIENTO DE UN DIRIGENTE
SINDICAL.

Mientras la sociedad argentina se encuentra sorprendida por la
actitud de la administración de Fernando de la Rúa, de avalar la
permanencia del presidente del Banco Central, Pedro Pou, como una
suerte de “blindaje” del secreto de todas las operaciones que a
partir del 24 de marzo de 1976 iniciara la mafia financiera que
encabezó José Alfredo Martínez de Hoz, y que permitió la
descapitalización total del país y la destrucción de su aparato
productivo, más el crecimiento de una deuda externa dibujada en los
centros financieros de la banda delincuencial, y por otra parte
observa que en el norte de la provincia de Salta miles de ex
trabajadores de la que fuera  petrolera estatal YPF luchan por
recuperar parte del dinero que les pertenece, de una empresa
malvendida graciosamente por la dupla Menem-Cavallo, es
importante escuchar la prédica nacional de dirigentes sindicales, que
como en el caso del secretario general de la Federación de Obreros
y Empleados Papeleros, Juan Blas Alari, sostienen con conducta la
defensa inclaudicable de los intereses de los trabajadores, que no
son otros que los del pueblo argentino en su totalidad.

Frente a quienes creen poder continuar engañando políticamente a
los argentinos y se erigen en exclusivos portadores de las soluciones
futuras, Alari sostiene que: “El tercer milenio lo pensaremos todos”,
y en un reciente trabajo que hoy damos a conocer expone: “Resulta
más que obvio que nadie puede resumir en apenas unas pocas páginas
lo que podríamos denominar como las causas embrionarias que nos
han llevado a los argentinos a tener que soportar las penurias
sociales, económicas y políticas que hoy se descargan sobre nuestras
espaldas con una brutalidad que bien podríamos denominar de
inusitada.

Sin embargo, y con el único ánimo de efectuar un humilde aporte al
entendimiento básico de por qué nos pasa lo que nos pasa, he
decidido tomar como puntos de referencia a la etapa menemista y lo
que va de la gestión aliancista, cual símbolos de lo que la dirigencia
vernácula ha hecho u omitido, para que esta inmerecida penuria
social llueva sobre todos nosotros, como inexplicable castigo por
habernos atrevido a soñar con vivir en un país con mayúsculas: un
país digno.

Es este y no otro el motivo que me empujó a publicar estas páginas:
intentar decodificar las reales intenciones que subyacen detrás de
todo este desastre, que hoy a dejado (cuanto menos) a un tendal de
12 millones de argentinos excluidos del circuito laboral, mendigando
por las calles, con pibes buscando “comida” en los basurales; familias
destrozadas porque les han hecho creer que es suya la culpa de sus
desgracias; plazas en donde sencillamente ya no se descansa
circunstancialmente: Se vive...

Para ordenar mis ideas y –a partir de ello, el presente trabajo- he
seleccionado un cúmulo de episodios que a mi humilde entender,
marcan los hitos fundamentales de la puesta en marcha de un plan
tan macabro como impiadoso.

Es necesario que todos comprendamos que estamos frente a un
proceso perfectamente planificado y ejecutado por mortales
convencidos que han llegado a este planeta para vivir como
“inquilinos de lujo” (mientras Dios les de vida), pese a que ello lleve
indefectiblemente al dolor ajeno. Un dolor que –en Argentina- se
multiplica por millones de ciudadanos a los cuales –leyes y decretos
mediante- se les fueron amputando sus más elementales derechos y
con ello, la posibilidad de pasar por esta vida precisamente haciendo
eso: viviendo.

Los capítulos que he seleccionado son pocos y breves. No hacen falta
demasiadas palabras para explicar lo que sucede. La injusticia no se
resuelve con verbo: sólo con hechos.

Capítulo 1. Argentina: Gendarme del modelo. En Julio de 1989 –seis
meses antes de lo previsto por la Constitución Nacional- asumía la
Presidencia de la Nación el Dr. Carlos Menem, Alfonsín, golpe
financiero mediante, decidió presentar su renuncia, convocar a
elecciones y entregarle el trono a un hombre surgido del interior del
país y nutrido de un discurso nacional y popular que, coincidente con
las raíces de su propio Partido Político, no se cansaba de prometer el
retorno de la Justicia Social, la recuperación productiva y la
“venganza” para los pobres de toda pobreza...

Lamentablemente, y vaya a saber uno por qué extrañas ideas que
introducen en los hombres las alfombras del poder, Menem no tardó
ni siquiera medio año en alinearse con los poderosos del mundo;
regalándoles el patrimonio nacional y obedeciendo a pié juntillas los
mandatos que –supervisados trimestralmente- siempre marcharon
hacia una misma dirección: Reforma Laboral, Creación de las ART;
desconocimiento de los derechos laborales básicos; aumento de las
jornadas de trabajo; de las horas extras, etcétera, etcétera, hasta
llegar a su desconocimiento remunerativo liso y llano, amenaza
mediante: ‘Esto o la calle’.

El pacto, que todos presuponíamos se haría con las organizaciones no
gubernamentales del pueblo, finalmente se selló con los hombres que
desde siempre representaron los intereses de los “mandamás” del
mundo, esos intereses ilegítimos que indefectiblemente se
contraponen con los de las mujeres y los hombres de trabajo que ya
no sólo fueron estafados económicamente, que es importante pero
no lo peor; han sido víctimas de la peor de las estafas humanas: les
robaron la esperanza.

En definitiva, y para concluir este primer capítulo, no se me ocurre
nada mejor que proponerles a todos y cada uno de ustedes que
reflexionemos juntos. ¿Por qué un hombre supuestamente
comprometido con los derechos populares, los atacó tan
brutalmente? ¿Quién le explicó que es bueno gobernar un país
“obediente” con acumulación de capitales y multiplicación del hambre
popular? ¿Por qué eligió transformarse en el “Gendarme del
modelo”?.

Capítulo 2. Montados en el mismo “Cavallo”. Aunque se pueda
interpretar como un olvido u omisión, lo cierto es que he dejado este
pequeño capítulo –concatenando el relato con lo ya dicho- para
refrescar la muchas veces olvidadiza memoria popular y recordarle
al pueblo argentino que el dueño de las finanzas durante la gestión
menemista fue ni más ni menos que el Dr. Domingo Cavallo, el mismo
que en los últimos discursos fue tan alabado por el Presidente De la
Rúa y elogiado por el renunciado Licenciado Alvarez.

Lo cierto es que –sea quien sea el que ocupe el sillón de Rivadavia-
pareciera ser que ninguno de ellos puede gobernar sin mostrarse
cercano (abierta o encubiertamente) al eufórico operador económico
que, a no dudarlo, ha sido transformado en un gurú para los foros y
los inversionistas internacionales. Lo que se dice todo un
incondicional de los dueños del mundo...

Ahora quiere ser Vicepresidente porque afirma que la función
legislativa lo aburre ¿para qué se presentó? En el 2003 seguramente
querrá ser Presidente, ¿o Ud no piensa lo mismo? “Argentina es un
país en donde cualquiera puede ser Presidente, y eso es
precisamente lo que sucede...” ¿Quién es el Dr. Domingo Cavallo?.

Capítulo 3. Privatizaciones: ¿Seguimos siendo un país?. Pese a que ya
he hecho referencia a las innumerables privatizaciones del
patrimonio nacional, me parece indispensable referirme, no sólo a la
inmoralidad que todas y cada una de ellas representaron, sino a las
más profundas consecuencias que dejarán en la ya maltrecha
economía argentina.

Un país que carga sobre su geografía con una deuda externa
impagable y una interna que pareciera importarle muy poco a los
gobernantes no tiene derecho a referirse a este tema con la más
mínima frivolidad: nos han dejado sin estructuras que nos permitan
por lo menos empezar de nuevo; se han llenado los bolsillos con el
fruto del sacrificio de millones de personas; les han declarado al
mundo que ya no tenemos nada que perder... lo regalamos;
inventamos –en fin- una “elegante” manera de entregarnos
mansamente y, sin ruborizarnos siquiera, nos presentamos ante el
mundo como si fuéramos una República. ¡Si hasta mantenemos
abiertas y ocupadas las puertas de la Cancillería y el Palacio de
Hacienda!.

Las consecuencias de toda esta basura, no sólo las viviremos en
carne propia hoy, pues provocarán en un futuro no muy lejano
desastres sociales, frente a los cuales ni siquiera contamos con
dirigentes para conducirlos...

No conformes con privatizar nuestro futuro, también regalaron
nuestra dignidad, y esa dignidad que se vendió en apenas 10 años,
sólo podremos recuperarla volviendo a creer en nuestras propias
fuerzas y sabiendo que no será tal vez nuestra generación la que lo
consiga.

Por eso precisamente es que me pregunto hoy: ¿Seguimos siendo un
país? Por eso y porque conozco perfectamente a mi pueblo, es que
me animo a decir: ¡Volveremos a serlo!

Capítulo 4. ¿Subsidios miserables, planes Trabajar, o reactivación
productiva?. Creo... estoy seguro, que ningún argentino
medianamente sensato, puede tan siquiera intentar abrir una suerte
de discusión sobre las ausencias a las que hice referencia en el
capítulo anterior. ¿Dónde están las industrias?, ¿dónde se escondió
el Estado?. Dos preguntas muy difíciles de responder, sin mentir por
lo menos, por sencillamente, han desaparecido de estas tierras.

Cuando se llega a una situación de esta naturaleza, son muchas y
paralelas las medidas que los trabajadores debemos planear para
evitar que el mal se siga extendiendo y con ello, caigamos en el
egoísmo de transmitirles a nuestros descendientes más penurias que
las que nos han tocado protagonizar a nosotros y –además- menos
posibilidades de resolver la cuestión.

En este sentido, uno observa, no sin la sensación de un desagradable
asombro, que gran parte de la dirigencia social argentina en general
y la gremial en particular, se coloca a la “vanguardia” de una “lucha”
que no cabe ninguna duda no es la correcta: pedir subsidios
miserables para los trabajadores; planes Trabajar que rondan los
120 pesos para que viva una familia entera, es lo mismo que
compartir implícitamente el discurso oficial, ese que reza: “más no
podemos hacer...”.

Ello representa una terrible falacia, no sólo se puede, sino que es
obligación del Estado nacional hacer más. Hacer lo que le
corresponde.

¿Cómo puede ser que las mismas estadísticas oficiales nos muestren
el descenso del nivel productivo que se vive en el país mes tras mes,
y nosotros nos quedemos cruzados de brazos y esperando que llueva
maná del cielo?. El maná ya cayó, pero lamentablemente en manos
equivocadas y hoy desapareció... se esfumó entre la desidia, la
ignorancia y la inmoralidad de los que lo recibieron en los últimos
tiempos, que no fueron precisamente los trabajadores.

Nosotros, los que nos denominamos dirigentes gremiales, no podemos seguir
llevando adelante este tipo de insensateces que –indudablemente- le son
funcionales al modelo. Nuestra obligación, nuestra única obligación,
es informarnos minuciosamente de los niveles de rentabilidad que se
manejan en las industrias que aún sobreviven en el país y –con esos
números en la mano- más el aporte de nuevas ideas para la búsqueda
de mercados inexplorados en donde podríamos colocar nuestros
productos, exigirle a las autoridades nacionales que dejen de
imaginar una República repartidora de dádivas indignas y comience a
pergeñar un modelo alternativo (que lo hay) en donde el trabajo bien
remunerado vuelva a ser un derecho y la reactivación productiva
deje de ser verbo y se transforme en una realidad palpable.

Los 40 mil millones de ese famoso “blindaje financiero” nos daría una
buena oportunidad... ¿verdad?.- XXX

------- End of forwarded message -------

Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar





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