(Span) Argentina: wave of nationalism worries Spanish imperialists

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at SPAMarnet.com.ar
Sun Jun 3 15:37:00 MDT 2001


Inquietud entre las empresas españolas por las repercusiones de la
crisis de Aerolíneas


Según Exteriores, la imagen de los intereses españoles en Argentina se
ha deteriorado

Un selecto grupo de empresas españolas que operan en Argentina
forzaron ayer una reunión en la embajada española para expresar su
inquietud por las consecuencias que la crisis de Aerolíneas Argentinas
pueda tener sobre sus intereses. En su poder obra un informe que
revela una creciente pérdida de imagen en aquel país.

La Vanguardia - 03.45 horas - 02/06/2001
SANTIAGO PALACIOS
FRANCISCO RIVERA/ EFE

BUENOS AIRES. - Directivos de al menos seis grupos empresariales
españoles con intereses en Argentina (Telefónica, Edesur, Repsol,
Dycasa, BBVA Banco Francés y Banco Río) forzaron ayer un encuentro con
el embajador español en Argentina, Manuel Albart.

En la reunión expresaron su inquietud por las repercusiones que la
crisis de Aerolíneas Argentinas pueda tener sobre sus intereses en el
país una vez que diversos sindicatos han pedido el boicot para los
productos e intereses españoles.

La inquietud de ese grupo de empresarios tiene una base
sólida. Disponen de un informe elaborado por el Ministerio de Asuntos
Exteriores argentino en el que se detalla que la imagen de las
empresas españolas se ha degradado un 25% en los últimos meses.

El informe apunta como consecuencias de ese malestar el hondo
pesimismo que arrastran los argentinos a causa de la mala situación
económica que reina en el país y la negativa percepción que arroja el
conflicto de Aerolíneas Argentinas sobre el proceso de privatizaciones
de la era Menem.

La inquietud española por lo que aquí ocurre -Josep Piqué, ministro de
Exteriores español, y su homólogo, Adalberto Rodríguez Giavarini, se
han cruzado mutuos mensajes de tranquilidad- no parece que vaya a ser
despejada en la reunión que ayer mantenía la compañía con la APTA,
único sindicato de Aerolíneas que se niega a suscribir el plan de
viabilidad de la SEPI.

La APTA, presidida por Ricardo Ricardo Cirielli quiere que se revise
la actuación española en la compañía durante los últimos años y
rechaza los sacrificios laborales que exige su reflotamiento.

Los sindicatos que apoyan el boicot son la central disidente de Hugo
Moyano, que tiene sus principales apoyos en el sector duro del
peronismo bonaerense, y la Confederación de Trabajadores Argentinos
(CTA), que comanda Víctor de Gennaro, y donde predomina la izquierda.


Sábado, 2 de junio de 2001


Nacionalismo aéreo


En la crisis de la compañía Aerolíneas Argentinas, participada en un
91,2% por el grupo público SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones
Industriales), convergen responsabilidades empresariales, sindicales y
políticas que convierten su salvación societaria en una tarea compleja
e ingrata.

Su naturaleza de empresa hispanoargentina concita fricciones
nacionalistas y dificulta los acuerdos empresariales, como se ha
demostrado en la reciente visita de la ministra de Trabajo de
Argentina, Patricia Bullrich, acompañada por los representantes
sindicales de Aerolíneas, para sondear las posibilidades de salvación
de la empresa.

El fracaso de las negociaciones coloca a la compañía de bandera
argentina en una situación muy próxima a la quiebra y convierte el
caso en un germen de revanchas demagógicas que puede perjudicar
seriamente a las empresas españolas instaladas en Argentina.


Tanto Iberia, accionista mayoritario de Aerolíneas durante un lustro,
como la SEPI tienen parte de responsabilidad en la angustiosa
situación de la compañía; pero más por aplicar una gestión defectuosa
e insuficiente para cortar los gastos de la empresa cuando ya era
evidente su crisis de ingresos que por un supuesto vaciamiento
patrimonial o alzamiento de bienes, como se pretende investigar ahora
desde el Parlamento argentino en una reacción que bien puede
calificarse de chovinismo herido.

No obstante, la Cámara es soberana para llevar a cabo cualquier
investigación.

Tampoco la SEPI estuvo muy afortunada al permitir que durante un
tiempo American Airlines, con sólo el 10% del capital, asumiera la
gestión de Aerolíneas.

Pero, en la tesitura actual, la responsabilidad corresponde a los
sindicatos argentinos, concretamente a la Asociación de Profesionales
Técnicos Aeronáuticos (APTA), que pretende mantener unos privilegios
insostenibles.

Una de las pocas posibilidades de supervivencia de Aerolíneas pasa por
aplicar el plan director propuesto por la SEPI: ajuste de empleo y
reducción de salarios.

Por doloroso que parezca, Aerolíneas necesita un plan de ajuste
drástico para recortar los gastos y procurar una mejora de los
ingresos.

Es razonable condicionar la inyección de capital a los esfuerzos
efectivos en la corrección de gastos en Aerolíneas. La última
ampliación de capital que han realizado los accionistas (entre ellos
el Estado argentino, que sigue teniendo un 5% de la propiedad), por
valor de 650 millones de dólares, no ha servido para consolidar las
posiciones económicas de la compañía.

No obstante, la SEPI y el Gobierno español cometerían un grave error
si pierden de vista las graves consecuencias políticas del caso
Aerolíneas confiando en que el plan de ajuste de la compañía es
suficiente y constituye la solución económica adecuada para reflotar
la compañía.

Sería deseable que, al tiempo que se mantiene el principio del plan de
ajuste de Aerolíneas, se pongan en marcha las iniciativas necesarias
para rebajar la crispación que van a sufrir o están sufriendo ya las
empresas españolas instaladas en Argentina. Ésa sí es tarea del
Gobierno.
 DIARIO ABC-ES

Opinión>>Editoriales

El embrollo de Aerolíneas

Sorprende que el desastre de Aerolíneas Argentinas haya llegado tan
lejos y que algunos pretendan crear un conflicto entre Estados a
cuenta del mismo.

Iberia tomó una participación en la compañía argentina por iniciativa
del Gobierno socialista español de aquel momento, año 1990, que alentó
inversiones españolas para ayudar al país hermano que necesitaba
consolidar su incipiente democracia que encabezaba el presidente
Alfonsín.

El propósito era razonable, pero exigía también rigor, talento,
dedicación y profesionalidad: nada de esto ha ocurrido con Aerolíneas
Argentinas.

Diez años después, el balance es desolador. Iberia, el INI, la SEPI,
España ha perdido casi dos mil millones de dólares en esta aventura y
no ha obtenido nada más que sinsabores y problemas. Los gestores han
acreditado ineficacia y torpeza y los sucesivos cambios de rumbo no
han conseguido enderezar la situación de la compañía argentina, sino
todo lo contrario.

Reconocido el error, convendría no persistir en el mismo y proceder a
una retirada definitiva del negocio, que debería haberse producido
antes.

Aerolíneas Argentinas merece la quiebra y le sobran méritos para
ella. Llama la atención la demagogia de algunos sindicalistas y
políticos argentinos que pretenden endosar al Estado español y a los
empresarios españoles, incluidos los que nada tienen que ver con la
compañía, la responsabilidad y la factura del desastre.

Los empresarios españoles han confiado en Argentina como nadie lo ha
hecho.  Una inversión global de más de veinte mil millones de dólares
en una década acredita de forma elocuente esa confianza. La mera
mención de que los españoles deben pagar más veces a Aerolíneas
Argentinas es ridícula, injusta e intolerable.

Las amenazas con tono de chantaje en el sentido de que el Estado
español, si no quiere ver perjudicados sus intereses y los de sus
empresas en Argentina, debe volver a pagar la factura de Aerolíneas es
una baladronada sin sentido.

La situación de Argentina no es la más propicia para amenazar. Más
bien debe tratar de acreditar buen sentido y generar el crédito
internacional que no le sobra.

Y desde este lado del Atlántico hay que preguntarse por qué la
administración española no se ha alejado de este problema.

La presencia pública ha alentado a algunos a creer que podían vivir de
una subvención permanente, lo cual es inaceptable. Además, en
Aerolíneas se están librando problemas políticos locales, que a España
no le incumben. Por eso no se justifica ni una sola concesión que
signifique más coste del ya sufrido.


Economía>>Empresas

La crisis de Aerolíneas amenaza con abrir una brecha en las relaciones hispano-
argentinas
MADRID. ABC

El ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, rechazó ayer
contundentemente cualquier boicot que se pueda poner en marcha contras
las empresas españolas establecidas en Argentina, como forma de
presión para solucionar la crisis de Aerolíneas, que amenaza con abrir
una brecha en las relaciones entre ambos Gobiernos.

En este mismo sentido Cabanillas abogó por no convertir el conflicto
de la aerolínea en un problema político ya que, en su opinión, los
problemas son de carácter estrictamente empresarial. Por eso pidió a
los sindicatos argentinos opuestos al plan que sean razonables para
"llevar a buen término el futuro de la empresa".

Además, destacó que en el último año el Estado español ha aportado
cerca de 119.081 millones de pesetas para garantizar y cubrir la
operativa de la compañía aérea. Esta cantidad se suma a los 231.600
millones de pesetas desembolsados durante el periodo 1990-1996. En su
opinión, estas cantidades se plantearon junto a un plan director, que
solamente ha sido rechazado por uno de los siete sindicatos de
Aerolíneas Argentinas. "Cuando se está ante una empresa con unas
pérdidas de alrededor de 300 millones de dólares anuales, si ese plan
no se pone en marcha poco se puede pensar del futuro de la compañía",
añadió.

El ministro estimó que la situación es "clara" y espera que se
produzca una comprensión "por aquellos que todavía se están negando a
aceptar una solución".  "No solamente falta una postura razonable,
sino que se quiere convertir todo ello en un proceso de mayor
trascendencia, lo que es un error y una fórmula de presión",

El secretario de Estado de Economía, José Folgado, manifestó por su
parte que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI),
propietaria del 91,2 por ciento de Aerolíneas, ha demostrado que
dirige sus esfuerzos a consolidar la aerolínea como una empresa
"competitiva y moderna".

En cualquier caso, el conflicto entró ayer en un nuevo compás de
espera, después de que el Gobierno argentino depositase el dinero
comprometido para abonar los salarios correspondientes al mes de abril
de los trabajadores de Aerolíneas, acción que podría dejar las puertas
abiertas a una nueva vía de negociación.

EXIGENCIA CUMPLIDA

La aportación de 16 millones de dólares para pagar las nóminas era una
de las exigencias de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico
(APTA), el sindicato que junto al de azafatas se opone frontalmente al
Plan Director diseñado por la SEPI.

La cantidad fue depositada ayer por la mañana por el Estado argentino
en una cuenta bancaria perteneciente a Aerolíneas, según informó a la
prensa el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich.

Fuentes de la empresa citadas por Efe precisaron que "una vez que el
dinero ingrese deben realizarse las correspondientes transferencias"
interbancarias y calcularon que "en cuestión de horas" los
trabajadores percibirían sus salarios.

El pago coincidió con la reanudación de las negociaciones entre los
siete sindicatos de trabajadores de Aerolíneas Argentinas y su filial
Austral, destinadas para determinar si aceptan el plan Director
propuesto por la SEPI, que ejerce el control sobre ambas compañías.

El líder de APTA, Ricardo Cirielli, manifestó que si se hace efectivo
el pago de los salarios adeudados a los trabajadores estará en
condiciones de "negociar" para "llegar a un acuerdo" que solucione el
conflicto y habilite la capitalización de la compañía. No obstante, el
mismo sindicato advirtió que no participará en ninguna reunión
convocada por el Ministerio de Trabajo y reclamó la "intervención
urgente" del Gobierno argentino.

El presidente argentino, Fernando de la Rúa, manifestó que "se está
trabajando" y sostuvo que desea que "se pueda continuar con el
diálogo".  También manifestó que espera "que se venza la resistencia
de uno solo de los gremios" de Aerolíneas para que todos los
sindicatos se adhieran al plan de saneamiento de la SEPI.

Tranquilidad empresarial

Las principales empresas españolas con intereses en Argentina
consideran que la crisis de Aerolíneas no afectará a sus negocios en
este país y aseguran que mantendrán sus proyectos y sus planes de
inversión pese al conflicto de la compañía aérea y la situación
económica, informa Ep.

Diferentes compañías consultadas destacaron que "no existe ningún
temor" ante un eventual boicot sobre los productos españoles en
Argentina, e insistieron en que el conflicto de Aerolíneas no afecta a
su imagen en el país, sino que se trata de un problema "puntual".

Fuentes de la petrolera Repsol YPF aseguraron que la compañía se
siente argentina, por lo que no participará en la polémica abierta. La
eléctrica Endesa, por su parte, dijo que mantendrá sus proyectos e
inversiones en el país al considerar que no existe ningún peligro
real, según indicaron fuentes de la empresa.

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Aerolíneas"
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hispano-argentinas



Economía>>Empresas

Una herencia del gobierno socialista
MADRID. ABC

El conflicto desatado en Aerolíneas Argentinas tiene su origen en el
plan de expansión de Iberia diseñado en 1990 por el entonces
presidente de la compañía, Miguel Aguiló, con el pleno respaldo del
INI y del ministro de Industria, Claudio Aranzadi.

El objetivo del proyecto consistía básicamente en posicionar a la
compañía de bandera española en un lugar privilegiado al otro lado del
Atlántico, captar parte del tráfico procedente de Norteamérica y
convertir Miami en un hub (centro de distribución de vuelos)
alternativo al de Nueva York.

En este contexto se producen las compras de Viasa (compañía aérea de
Venezuela, posteriormente quebrada) y de Aerolíneas Argentinas y
Austral.

La operación para adquirir el 30 por ciento de la aerolínea argentina
se cerró el 14 de abril de 1991, mediante un pago efectivo y la
asunción de una parte de la deuda del Estado. Un año después y tras
diversos avatares accionariales un consorcio encabezado por Iberia se
hacía con el 85 por ciento del capital de la compañía, quedando el 15
por ciento restante en manos de los trabajadores (10 por ciento) y el
propio Estado (5 por ciento).

La aventura empresarial comenzó a truncarse pocos meses después, como
consecuencia de la Guerra del Golfo y la crisis desatada por el
mercado del crudo, que dejó en la estacada a un gran número de
compañías aéreas. Pese a esta difícil situación Iberia cumplió con los
compromisos de inversión suscritos, hasta el punto que su cuenta de
resultados resultó afectada.

Tanto, que en 1994 sus gestores empezaron a pergeñar un plan de
viabilidad para sacarla de una situación próxima a la quiebra
técnica. Pero para implementar este proyecto debían acometer una
ampliación de capital con el apoyo de Bruselas. Y lo hizo, pero
condicionando la presencia de Iberia en Aerolíneas.

En el verano de 1996 y con motivo de la desaparición del INI y la
creación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales
(SEPI), este organismo público asumió la titularidad del 85 por ciento
de las acciones de Iberia en Aerolíneas a través de un complejo cruce
de participaciones englobadas en Andes Holding, del que también
formaban parte Merrill Lynch y Bankers Trust.

En 1998 la SEPI convenció a American Airlines para que tomase un 10
por ciento de Aerolíneas y le cedió la gestión durante ese año con
fatales consecuencias, ya que la deuda se incrementó.

En este tortuoso camino se han invertido cerca de 375.000 millones de
pesetas y se han contabilizado unas pérdidas históricas superiores a
los 1.320 millones de dólares.

La única salida para Aerolíneas es negociar el plan director elaborado
por la SEPI o acogerse a la ley de quiebra.


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar







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