(Sp) Cavallo's prestidigitation, foreign debt and American swindles

Les Schaffer schaffer at optonline.net
Wed May 16 07:53:49 MDT 2001


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An analysis of the current Argentinean situation by a bourgeois politician
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From:           	Juan Gabriel Labaké <jhlabake at ciudad.com.ar>
To:             	aaaaJuan y Haydée <jhlabake at ciudad.com.ar>
Subject:        	Labaké envía su mensaje semanal.
Date sent:      	Sat, 12 May 2001 14:49:32 -0300

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12-5-01
                             No bajar los brazos
Por Juan Gabriel Labaké

A un mes y medio de la asunción de poderes virtualmente dictatoriales
por parte del Dr.  Cavallo (por la defección del resto del gobierno y
de la "oposición"), el panorama aparece tan claro que sólo pueden
llamarse a engaño los que sueñan con ser engañados con tal de no
asumir la realidad. Y la realidad insoslayable es que Cavallo sólo ha
venido a maquillar el modelo neoliberal, en un desesperado y vano
intento de salvarlo de una muerte que ya anuncian, incluso, muchos de
los que desde el exterior lo impusieron.

Por ello es que Cavallo, luego de convencer con sus pases de
malabarismo, casi esotéricos, a  más de la mitad del país hace un mes,
nunca pudo hacerlo con nuestros acreedores. Desde el presidente de
EEUU, hasta los responsables del FMI y del Banco Mundial,  pasando por
toda la gama de autoridades gubernamentales del "primer mundo", todos
salieron a respaldar al gobierno y a la "sólida" economía
argentina. La respuesta de "los mercados" fue llevar el riesgo país a
cifras estratoféricas. Nadie sabe bien qué es eso del riesgo país,
pero todos temblamos cuando su nivel pasa los 1.000 puntos. Algo así
como el borde del precipicio.

Ante tal tozudez de "los mercados", el superministro dejó de lado las
sutilezas y anunció un ajuste del orden de los 4.000 millones anuales,
el doble que el de López Murphy (3.300 en nuevos impuestos distorsivos
que, al parecer, ayudarían a la competitividad..., y otros casi 1.000
millones en ajustes del gasto que, deberíamos deducir, ayudarán a
reactivar nuestra economía...). "Los mercados" no se dieron por
enterados: el remanido riesgo país siguió navegando por las nubes.

De modo que Cavallo, hombre pragmático y sin límites, al fin, se
apresta a producir el mayor desastre de los últimos años, sólo
comparable, como amenaza, a la dolarización que pregona su ex socio
Carlos Menem. Ahora se trata de "calmar a los mercados" con el canje
de la deuda. Resulta que "todo marcha estupendamente bien"... salvo
que en los próximos tres años debemos pagar unos 75.000 millones de
capital de la deuda externa, sin contar con otros 35.000 ó 40.000 de
intereses en el mismo trienio. Todo marcha tan fenomenalmente bien que
Cavallo quiere "canjear" esa deuda para "patearla" para más adelante
(¡el que venga atrás que arree!), a un costo increíble:

- pagaremos intereses mucho más altos; 

- han contratado a siete bancos (que son a su vez acreedores nuestros)
para que hagan el canje... entre ellos mismos fundamentalmente;

- a esos siete privilegiados bancos ("conducidos" por el amigo de
Cavallo, señor David Mulford; entre "amigos" anda el juego) les han
prometido, por esa labor que, en realidad, es de rutina para ellos,
una "comisión" (¿será sólo "comisión?, porque cuando la limosna es tan
grande...) de 132 millones de dólares (un verdadero latrocinio);

- en la letra chica de ese contrato inaudito van disimulados, además,
algo más de 100 millones en concepto de "gastos" (suponemos que es
para pagar las llamadas telefónicas que harán los bancos
intermediarios a fin de acordar cuántos bonos canjeará cada uno de
ellos...); y

- como, aún así, los modernos e insaciables Shilock no se conforman,
Cavallo trata de sacar una ley por la que la recaudación impositiva
pase a ser la garantía de cobro automático de los canjeadores de
bonos.  Un  escarnio semejante no se veía en nuestra castigada patria
desde que Julio A. Roca quiso hacer lo mismo, en 1901, y se evitó sólo
por la oposición intransigente de Carlos Pellegrini. El antecedente
más cercano es el pacto Roca (el hijo de aquel otro)-Runciman, en la
década infame. Sus propulsores y firmantes quedaron marcados para la
historia, con el mismo calificativo que la década que
protagonizaron. Así quedarán los responsables de este atropello
incalificable.

Si alguna labor concreta e inmediata tenemos los que aún resistimos y
nos aprestamos a comenzar la reconstrucción de nuestra nación, ésa es,
justamente, evitar esta atrocidad que ya cuenta con el beneplácito de
buena parte de oficialistas y "opositores". En ese empeño habrá que
"poner toda la carne en el asador", pues  es tan descabellado lo que
pretenden hacer que bien podríamos transformarlo en el comienzo de su
Waterloo.

No todo está perdido, ni mucho menos. Hay que preparar nuestra
contraofensiva.  Hace un mes y medio la resistencia de los argentinos
hizo caer un ministro de Economía que intentó "ajustarnos" sin
anestesia. Cavallo anestesió a muchos, y todavía dura el letargo en
varios sectores. Pero el embrujo puede durar poco. Y el brujo también.

Al fin y al cabo, el "plan" Cavallo (si es que existe) sólo es otra
vuelca de tuerca del "ofertismo" neoliberal: nuevamente quiere bajar
los costos empresarios (ahora con algunas rebajas sectoriales de
impuestos, menos aportes patronales al sistema previsional, más
desregulación, más reforma laboral, etc.). Porque, ¿recuerdan?, si se
llena la copa de los ricos... Promete bajar el costo  empresario en
otro 20%. ¡Pobres salarios!. Pero de tocar la paridad cambiaria, gran
responsable de nuestra  falta de competitividad, nada dice ni dirá
Cavallo y su equipo (gobierno y "oposición" incluidos), porque ellos
fueron los "inventores" del ficticio "uno a uno". Tampoco revertirán
la concentración brutal de la riqueza que ellos mismos crearon en
estos 10 años. Y si no hay redistribución de la riqueza (subsidio
efectivo para todos los desocupados, jubilación mínima digna, etc.) no
habrá consumo popular, cuya caída a pique es la principal responsable
de la recesión interminable que sufrimos. Y sin competitividad en
serio, ni consumo popular que active nuestra economía, no habrá
recaudación fiscal suficiente nunca. De modo que Cavallo y los suyos
pueden "donarles" la recaudación fiscal a los Shilock disfrazados de
banqueros respetables,  y pueden entregarles hasta el alma (si es que
la conservan aún), y con todo ello no saciarán su voracidad. Pueden,
también, imponer todos los impuestos imaginables, pero no aumentará la
recaudación mientras no se reactive la economía de la mano del consumo
popular.  El final que les espera es el de Menem: luego de ser usados
y cuando ya no tengan más jugo para exprimirles, sus "sponsors" los
abandonarán a su suerte.

Y quizás no falte tanto para ello. Cuando se conozcan los números de
mayo, o los de junio a más tardar, los argentinos volveremos al mal
humor incontenible.  Cavallo siempre podrá hacer pases de alquimia
esotérica, pero difícilmente engañe a mucha gente. Cuando llega la
hora de "al pan, pan, y al vino, vino", la alquimia no funciona, al
menos para los que tienen   hambre y sed (de justicia y de
pan). Tampoco funciona para los "sponsors", que necesitan paz social
para sus negocios (aunque sea la paz de los cementerios).  Si para ese
entonces contamos ya con un equipo unido de "reconstructores" de la
patria, otro gallo podría comenzar a cantar en la Argentina.  De
nosotros depende, sobre todo ahora que tenemos en el cielo a otro
aliado: Andrés Framini.

Buenos Aires, 12 de mayo de 2001.
Juan Gabriel Labaké











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Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar





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