(Spanish) Cavallo in declination, already?

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at arnet.com.ar
Mon May 21 23:26:20 MDT 2001


Cdes. and friends,

An editorial by the Prensa Sindical Internacional news agency states that the 
star of Cavallo is falling fast.

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BUENOS AIRES, 21(PSI).- SE EVAPORA EL "EFECTO CAVALLO".  El "efecto
Cavallo" se esfumó en apenas dos meses, con la misma rapidez con que
antes se volatilizó el promocionado "blindaje financiero". Los tiempos
políticos son cada vez más mezquinos, apurados por las urgencias de
ansiosos acreedores y las penurias de penitentes argentinos. El
superministro ya no tiene ni el ímpetu ni los amplios márgenes de
maniobra de los primeros días. Su acción quedó acotada por acreedores
y organismos financieros que le hicieron sentir el rigor de su poder;
por la oposición política que ya no quiere seguir firmando cheques en
blanco y por el propio oficialismo, donde cada vez son más los
ministros que se atreven a poner límites al inefable Cavallo. Y,
fundamentalmente, porque en los sectores populares no olvidan que fue
él quien instrumentó toda una serie de medidas económicas que
destruyeron la industria nacional con el resultado que hoy vive la
Argentina.

Así entonces, lo que más frenó al impulsivo superministro fue el duro
bofetazo de una economía que no atisba a mejorar, sino que, por el
contrario, muestra en sus indicadores oficiales todos los signos de
una crisis terminal sin indicios de evolución favorable. Por necesidad
de aferrarse a algo y pese a los resquemores, hasta los radicales
creyeron que la sola presencia e impronta de Cavallo iban a generar un
mejor clima con los mercados y el empresariado local, al que se le
prometió planes de competitividad como palanca del crecimiento.

Pero a dos meses vista de aquel pagaré, el ministro ya es mirado en
forma retorcida por las huestes de Raúl Alfonsín, por varios colegas
del Gabinete que se sienten menospreciados o eclipsados y por
gobernadores y legisladores dispuestos a modificar sus posturas. Y los
vientos de este otoño son destemplados. Ni con el anuncio del canje de
deuda se consiguió insuflar entusiasmo a los mercados, y toma fuerza
la posición de los sindicatos antimodelo, crece la ola de protestas
sociales y el descontento popular empieza a manifestarse de formas
peligrosas: abucheos al presidente de la Nación, rumores y proyectos
de adelanto de las elecciones presidenciales, denuncias de estallidos
sociales y polémicas vanas en las que los dirigentes se echan culpas
unos a otros sin señalar un camino de esperanza.

Se comenta en los mentideros políticos que Raúl Alfonsín (quien en una
reunión con corresponsales de la prensa extranjera llamó "presidente"
a Cavallo) convocó a su leal consejero en economía, Juan Vital
Sourrouille, para pedirle que en reserva prepare un plan de emergencia
"por si acaso".

El Congreso, que en las primeras semanas le dio a Cavallo y al
Gobierno todo lo que pedía, ahora adopta una actitud más reticente. La
ley de convertibilidad ampliada (incorporando el euro) está paralizada
en su tratamiento; hay trabas en el Senado para dar aprobación a la
designación del nuevo presidente del Banco Central; la reforma
política para bajar gastos y dar ejemplo de austeridad no logra reunir
quórum y la iniciativa de crédito público (que pretendía garantizar el
pago de la deuda con la recaudación impositiva) murió antes de nacer
porque los diputados de la propia Alianza no estaban dispuestos a
votarla.

En el Gabinete, las grietas entre Cavallo y el resto son cada vez más
notorias, ante un presidente que sigue sin tomar las riendas y sin
ejercer el liderazgo que el pueblo le atribuyó en su mandato. Los
desencuentros de Cavallo con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y
con el ministro del Interior, Ramón Mestre, ya no se pueden
disimular. La relación del jefe de Economía con el flamante ministro
de Desarrollo Social, "Juanpi" Cafiero, es nula. Fernando de la Rúa,
en tanto, hace periódicas sobreactuaciones para demostrar que él es el
Presidente (algo que sería innecesario si tuviera poder real);
Alfonsín endurece su discurso respecto del equipo económico y el
FrePaSo, que impulsó el ascenso de Cavallo, ya no lo defiende ni en
público ni en privado.

Con los gobernadores justicialistas, cualquier negociación posible
pasa por el previo compromiso de enviarle fondos a las provincias, lo
cual, en tiempos de carencias, dificulta toda tratativa. La situación
política nacional no es más conflictiva porque los propios actores
(los políticos) no se atreven a echar más leña al fuego y moderan en
público sus posturas críticas, a sabiendas de que cualquier tormenta
que se desate los encontrará a la intemperie y los mojará a todos por
igual, sin hacer distingos de partidos.-


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar





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