(Spanish) A history of averted defaults: Argentinean debt, 1992-2001

Nestor Miguel Gorojovsky gorojovsky at SPAMarnet.com.ar
Mon May 21 23:13:39 MDT 2001


A very good summary of the history of the Argentinean debt and its two large
"renegotiations".
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BUENOS AIRES, 21(PSI).- DEL PLAN BRADY AL PLAN MULFORD.  La idea de
postergar las obligaciones financieras del país arrancó en 1992,
cuando la Argentina ingresó en el denominado Plan Brady, diseñado por
el ex secretario del Tesoro de EE.UU., como forma de resolver la
cesación de pagos en la que habían caído varias naciones tras la
crisis de la deuda externa de la década del '80. El 31 de marzo de
1993, la Argentina realizó una primera emisión de bonos por 25.000
millones de dólares. El Plan permitió a los bancos acreedores
desprenderse de los créditos incobrables que tenían con la Argentina,
cambiándolos por bonos que vendieron a sus clientes, muchos de ellos
pequeños ahorristas en EE.UU. Con bajas tasas de interés y
vencimientos hasta el 2003, la operación se mostraba como favorable
para la Argentina, y fue presentada entonces por el gobierno de Carlos
Menem como la solución al problema de la deuda.

Ocho años más tarde, el problema no sólo no se solucionó, sino que se
agravó: la deuda pública se multiplicó por dos, y la carga de los
intereses ha vuelto a poner al país al borde de la cesación de
pagos. Si bien el ministro que pone en marcha el plan es el mismo,
Domingo Cavallo, muchas cosas han cambiado desde aquellos días, tanto
para el país como para el mundo. A comienzos de la década, la
Argentina era considerada, junto a México y Chile, como uno de los
países latinoamericanos económicamente más sólidos. Las
privatizaciones llenaban las arcas del Estado, las inversiones
extranjeras llegaban en abundancia y la economía crecía a buen ritmo.

Hoy, con una economía que ya lleva tres años de recesión, la
perspectiva de los mercados ha dado un giro sustancial. Ya sin nada
para privatizar y con un agudo déficit fiscal, los acreedores
prefieren ahora alejarse del riesgo argentino.  Como alternativa a la
crisis actual, se apela entonces a las mismas armas: en este caso, el
llamado "Plan Mulford". En sustancia, este proyecto propone retener
los bonos en la Argentina. Obviamente, hay un costo, para nada
gratuito, a pagar. Así, por el canje de bonos por otros de más largo
plazo, el país pagará una mayor tasa de interés, que se mide en miles
de millones de dólares. La lógica del canje es la de ganar tiempo
hasta que la economía se reactive. En 1992, la táctica de patear la
pelota hacia delante le dio resultados al ministro Cavallo. La deuda
dejó de ser un problema, por un tiempo. En 2001, según coinciden todos
los especialistas, no será tan fácil.

Cuando se lanzó el Plan Brady, los mercados financieros mundiales
vivían una situación muy distinta: el derrumbe del comunismo y la
naciente globalización auguraban tiempos de prosperidad. Sin embargo,
la crisis asiática de 1997 y las que siguieron en Rusia, Brasil y
Turquía demostraron que el sistema no era tan sólido como parecía. La
atmósfera en los centros financieros pasó entonces de la confianza a
la preocupación. La pregunta, ahora, es si el canje argentino podrá
convencer a los acreedores de que deben dejar de preocuparse por la
capacidad del país de pagar sus obligaciones.

La operación prevista, según se sabe, no reducirá la tasa de
crecimiento de la carga de la deuda ni alterará las condiciones en que
se desenvuelve la economía.  Lo que es más probable es que la
Argentina termine pagando un alto costo, a cambio del beneficio de un
breve respiro. La experiencia del "blindaje" acordado meses atrás por
José Luis Machinea muestra lo rápido que corren los tiempos en las
finanzas si los responsables de la economía no apelan a sus mejores
reservas de creatividad, en caso que la tengan, y no sigan recibiendo
planes diseñados en el exterior.- XXX


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Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar







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