(Spa) The sardonic smile of Eduardo Galeano

Gorojovsky Gorojovsky at arnet.com.ar
Sat Sep 1 18:09:28 MDT 2001


"LA JORNADA"
                                        VIERNES ¤ 31 ¤ AGOSTO ¤ 2001

Bush, el incomprendido justiciero 

Aportaciones de un "súbdito" del imperio estadunidense
desde un país ignoto que no es miembro del G-8 

EDUARDO GALEANO 

El soldado Timothy McVeigh puso la bomba, mató a 168 en el estado de Oklahoma y
ahora está en el infierno. El gobernador George W. Bush puso la firma, mató a
152 en el estado de Texas y ahora es rey del planeta. Bush suele decir: "hazlo 
a
mi manera o de ninguna manera". 

Y de eso se trata. El está ocupando a su manera el trono del mundo, y a su
manera hace y deshace, pero su categórico estilo, que tan exitoso había
resultado antes de la coronación, choca ahora con cierta incomprensión
universal. Da la impresión de que el mundo no lo entiende, y a veces parece que
el buen hombre está reinando en soledad. 

Aquí van algunas sugerencias, animadas por el constructivo propósito de
colaborar en su gestión. Provienen de uno más entre sus 6 mil millones de
súbditos, desde un país más bien ignoto que no es miembro del G-7, ni del G-8,
sino del G-181. 

Mejor que Kioto 

Ciento ochenta contra uno: los acuerdos de Kioto fueron votados por unanimidad
menos uno. El maestro Ronald Reagan había estudiado Ciencias Políticas en las
películas del far west. Ahora su alumno se bate, él solito, como en las
películas, contra todos los demás. 

Bien sabe el justiciero que todo este asunto de Kioto no es más que una
conspiración. Se pretende sabotear la iniciativa privada y la libertad
individual. Está en juego el derecho de Estados Unidos a seguir desarrollando 
su
modo de vida, que se funda en el amor a los miembros más queridos de la 
familia:
los que duermen en el garaje. Y ellos no tienen más remedio que sufrir en
silencio las calumnias. Los ecoterroristas, agitadores a sueldo del transporte
público, andan diciendo que los autos echan veneno al aire y arruinan la
atmósfera. Así se abusa impunemente de la paciencia de los ciudadanos de cuatro
ruedas, que no pueden decir ni pío. Resulta escandaloso, pero es así: los 
coches
no tienen todavía derecho de voto, aunque son más numerosos que toda la
población estadunidense adulta. 

Los enemigos del progreso miran la realidad con lentes negros y anuncian
catástrofes: cielo intoxicado, clima enloquecido, planeta recalentado... A este
paso, dicen, nadie se salvará. Ni siquiera nosotros, los uruguayos: a la larga,
si se siguen derritiendo los hielos del polo, nos quedaremos sin agua potable y
sin playas. Pero el nuestro es un país libre. Si nos quedamos sin agua para
beber, tendremos la libertad de elegir entre la Coca Cola, la Pepsi y otros
refrescos. Y si nos quedamos sin playas, que son las culpables de la
holgazanería nacional, nuestra maltrecha economía podrá remontar
espectacularmente sus índices de productividad. ¿Y qué? ¿Nos van a asustar con
eso? 

¿Hasta cuándo seguirá el mundo soportando estas apocalípticas profecías? ¿No
habrá llegado la hora de prohibir de una vez por todas, en todos los idiomas y
en todos los países, la circulación de los informes científicos que andan
sembrando la alarma en la opinión pública? 

Cómo vender paraguas 

Otro tema espinoso: el paraguas antimisiles. El presidente Bush no está
consiguiendo que se tome en serio la amenaza del terrorismo internacional. No 
se
comprende la urgente necesidad de elevar al espacio un escudo que nos defienda
de la agresión inminente desde las bases terroristas en las estrellas. El mundo
libre está actuando como si no hubiera más misiles que los misiles de juguete
que McDonald's regala a los niños en su cajita feliz. 

Me tomo la libertad de opinar, y perdón por la insolencia: el invento es bueno,
y muy necesario, yo diría que imprescindible, pero me parece que el vendedor se
ha equivocado de clientes. El presidente Bush insiste en promover el paraguas
entre los países que no sufren ninguna lluvia. 

Aunque suene a pedantería, me parece oportuno recordar la ley primera del
mercado: entre la oferta y la demanda, la víbora debe morderse la cola. Esta
sabia enseñanza fue legada a la humanidad por Marco Licinio Craso, que vivió
entre los años 115 y 53 antes de Cristo. Don Marco Licinio fundó la primera
empresa de bomberos en Roma. Tuvo mucho éxito. El provocaba los incendios y
después cobraba por apagarlos. 

Creo que rompe los ojos: la demanda está en Irak, que viene sufriendo 
bombardeos
desde hace diez años. El presidente Bush ha sabido perpetuar una tradición
familiar que su padre inició en 1991, descargando misilazos sobre Irak en
misiones de rutina que no perdonan ni las canchas de futbol. Es Saddam Hussein
quien necesita el escudo defensivo. Y si él se niega a comprar el invento, no
habrá más remedio que bombardear a otros países para diversificar el mercado. 

La conquista de la Luna 

El "acuerdo que regula las actividades de los Estados en la Luna y en otros
cuerpos celestes" establece que "ni la superficie ni el subsuelo de la Luna 
será
propiedad de ningún Estado, organización ni persona". Estados Unidos no ha
firmado este tratado internacional. Y el US Space Command, que coordina sus
fuerzas armadas de aire, mar y tierra, está proclamando oficialmente, y
públicamente, la necesidad de "controlar el espacio" para poder "dominar" la
Tierra. Y esos son los términos, palabra más, palabra menos, con que el
presidente Bush explica su resurrección de la Guerra de las Estrellas, que 
había
iniciado Ronald Reagan. 

Esto ha multiplicado las dudas y la desconfianza. Los países aliados, reinos
menores en torno al reino mayor, sospechan que el monarca del planeta quiere
apoderarse de la Luna y de los demás astros del cielo. Ya se lo imaginan
clavando carteles que dicen: Private property en todo el espacio sideral. 

Quizás, quién sabe, ciertas dificultades de expresión no ayudan a la buena
fortuna que merecen sus mensajes: el presidente Bush suele no decir lo que
quiere decir, y con frecuencia dice lo que no quiere. Humildemente sugiero que
aclare sus intenciones. Que haga pública la verdad, mediante una declaración
escrita por quien sepa y pueda, sin agregar dudas a las dudas: Estados Unidos
quiere la Luna para que allí puedan reunirse los que aquí en la Tierra ya no
encuentran lugar. Me refiero a los organismos internacionales que velan por la
felicidad de un mundo que les niega sitio. Parece una sopa de letras, pero se
trata nada menos que de FMI, BM, OMC, OTAN, UE, G-7, G-8. Lo han intentado en
Seattle, Washington, Los Angeles, Filadelfia, Praga, Quebec, Gotemburgo y
Génova, y la furia de los vándalos les ha hecho imposible la tertulia. En la
Luna no tendrán ruidos molestos, y el US Space Command les asegurará una
protección militar invulnerable ante las amenazas de las huestes de Atila. 

Y ya me dejo de dar la lata. San George está muy atareado en su guerra 
solitaria
contra el dragón de la envidia; y no hay que robarle el tiempo. 



nuestramerica at yahoogroups.com 

muestramerica-subscribe at yahoogroups.com 

nuestramerica-unsubscribe at yahoogroups.com 


Suscribase a NUESTRA AMERICA enviando un mensaje en blanco a:

<nuestramerica-subscribe at egroups.co> 

El uso de Yahoo! Grupos está sujeto a Términos del servicio de
Yahoo!. 


Néstor Miguel Gorojovsky
gorojovsky at arnet.com.ar



More information about the Marxism mailing list