¿Liberia queda en Firestone?

Louis Proyect lnp3 at panix.com
Thu Jul 31 11:43:02 MDT 2003


LA JORNADA de México - 30 de Julio de 2003
¿Liberia queda en Firestone?

José Steinsleger

Naciones emblemáticas de la globalización colonial (empresa que arrancó 
a mediados del siglo xv y Estados Unidos retomó con la invasión a Irak y 
Afganistán), los estados de Liberia y Sierra Leona comparten igual 
origen "nacional".

Todo empezó cuando los ingleses, inventores de la "democracia moderna", 
se preguntaron en 1762 qué hacer con los esclavos de las Antillas que 
buscaban refugio en la metrópoli, donde las leyes no reconocían la 
esclavitud.

"Todo africano se siente en Africa como en su casa", decían los 
humanistas de la época. Los ingleses resolvieron el "problema 
demográfico" trasladando a los libertos a la "costa de los granos", 
región de Africa occidental donde carecían de arraigo. Sólo que allí 
vivían temnes, mendes, lokos, sherbos, limbas, sussus, fulahs, konos y 
krios, pueblos poco predispuestos a entender las razones de John Locke y 
el "progreso".

La idea, propia de Frankenstein, sirvió para que en 1818, año de la 
publicación de la novela de Mary Shelley, la American Colonization 
Society (ACS) de Estados Unidos motivase con el proyecto a los grupos 
proesclavistas que anhelaban librarse de los negros, que se refugiaban 
en el norte, y a los antiesclavistas que buscaban la cooperación con los 
sudistas.

La ACS compró a la corona británica un territorio vecino a Sierra Leona, 
al que le dieron el nombre de Liberia, donde asimismo vivían mandingas, 
kpelles, mendes, krúes, golas, bassas y vais, creadores estos últimos de 
las pocas escrituras silábicas africanas.

En 1841, un Congreso liberiano, que representaba a 15 por ciento de la 
población, proclamó la "independencia" del "primer país democrático de 
Africa" y bautizó la capital con el nombre de Monrovia, en homenaje a un 
destacado miembro de la ACS: el presidente James Monroe, aquél de 
"América para los americanos".

Liberia adoptó una Constitución diseñada en Harvard, una bandera con 
barras rojas y blancas y una sola estrella similar a la estadunidense 
(que hoy se alquila a las empresa navieras del "comercio global") y un 
escudo que reza: "la libertad nos trajo aquí". Proclama que a los 
"negros de la costa", intermediarios de las empresas yanquis, les 
permitió la explotación y saqueo de los riquísimos recursos del país 
(caucho, hierro, oro, diamantes, café, cacao, aceite de palma, maderas 
finas y granos).

A finales del siglo xix, el geógrafo y teórico del anarquismo Eliseo 
Reclus (1830-1905) apuntó la similitud entre la aristocracia de los 
mulatos de Haití y la oligarquía de los libertos retornados a Liberia. 
"En Haití -escribió- se oponía al mulato con el negro que no tenía 
antepasados blancos y en Liberia el retornado con el nativo".

De 1925 a 1960, Liberia estuvo dominada bajo la forma de enclave 
colonial por la empresa de llantas Firestone and Rubber Company de 
Akron, Ohio, verdadero Estado dentro del Estado que expandió la 
plantación de caucho más grande del mundo. Firestone y la elite 
liberiana aplicaron sistemas de trabajo esclavo, forzado y semiforzado 
que en los años 30 fueron causa de graves denuncias en la Liga de las 
Naciones.

Durante 120 años (1860-1980) el único partido político liberiano fue el 
True Wigh Party, sin que algún organismo humanitario o de "disidentes" 
cuestionase su papel como fuerza corrompida de la elite 
americo-liberiana. Cosa que fue posible en abril de 1980, con la 
sublevación del líder tribal nacionalista Samuel Doe, sargento 
"premoderno" asesinado en 1990 por las fuerzas de Charles Taylor, actual 
presidente de Liberia.

A pesar de su ferocidad represiva, el sargento Doe alcanzó el rango de 
"moderno" cuando autorizó la instalación en Liberia de bases del 
Pentágono para el control del Atlántico, una estación de radio que 
emitía La voz de América y el centro de comunicaciones de todos los 
servicios de inteligencia de Washington en Africa.

En Liberia y Sierra Leona, los descendientes de la población negra 
importada ejecutaron a pie juntillas el papel de intermediarios del 
colonialismo inglés y estadunidense.

En Sierra Leona, con 5 millones de habitantes y una tasa de mortalidad 
infantil en menores de cinco años (TMM5) de 320 por mil nacidos vivos 
(segunda en el mundo después de Níger), la esperanza de vida es de 37 
años (33 para los hombres y 36 para mujeres) y el ingreso per cápita 
asciende a 0.54 dólares por día, siendo las cremas blanqueadoras uno de 
los productos importados más requeridos de la población.

Liberia está mejor: esperanza de vida de 48 años, sexto lugar mundial en 
la TMM5 (235 por mil) y un ingreso per cápita de un dólar con 36 
centavos al día y 200 mil muertos y mutilados de guerras civiles que no 
acaban en un país de 3 millones 300 mil habitantes.

  La milicia liberiana es básicamente reclutada con niños que viven en 
orfanatos y son entrenados en la tortura y en prácticas criminales 
abominables. ¿Por qué la "intervención humanitaria" de la "comunidad 
internacional" duerme el sueño de los justos? Es simple: Liberia no es 
Irak. O sea, que no hay petróleo.

¿Algún día Liberia será un país "viable"? En todo caso, el pueblo que sí 
resultó viable fue Firestone, paradisiaca localidad situada en el Gran 
Cañón del Colorado, fundado por los gerentes y técnicos de la empresa 
llantera, legítimos cruzados de la democracia y la libertad de muchos 
cuentos.

-- 

The Marxism list: www.marxmail.org





More information about the Marxism mailing list