Discurso de Fidel en Argentina (5 de 5 partes)

Nestor Gorojovsky nestorgoro at fibertel.com.ar
Thu May 29 15:38:31 MDT 2003


Hemos creado, en fecha reciente, la posibilidad de ver la televisión
al medio millón de cubanos que vivía en áreas rurales que no tenían
televisión, con 1 885 casas de video, 50 sillas por sala, panel solar
de 1 900 dólares, con un gasto también menor de 4 millones de
dólares.  Acceso a información y a programas por televisión, en un
televisor de 29 pulgadas, por esa cifra tan ridícula, se puede decir,
al lado de los miles de millones que se mencionan constantemente;
hasta un país bloqueado durante tantos años puede hacerlo, no debe
haber ninguno que no pueda hacerlo (Aplausos).  Vean, les estoy dando
datos concretos.

Hemos creado, no inaugurado —ya va para el segundo curso—, una
universidad de la ciencia informática con alumnos seleccionados entre
los mejores de todo el país, donde ingresarán 2 000 alumnos por año;
no serán, desde luego, los únicos, ahí se formarán analistas más que
programadores.

Bien, no voy a mencionar otras cosas, no solo en aras del tiempo,
sino que tengo la esperanza de que algún día las conozcan, y es lo
que está transformando nuestro país y le da la posibilidad de vivir
por la inteligencia.  Eso no tendría ningún valor y ninguna
importancia, si no tuviéramos la convicción profunda de que esos
métodos se pueden masificar y, por lo tanto, acabar con esos
bochornosos millones de personas analfabetas de las que se viene
hablando hace 40 ó 50 años y que pudieran erradicarse, sencillamente,
en cinco años, simplemente si Naciones Unidas quisiera, si la UNESCO
quisiera. ¡Son tan baratos esos procedimientos!  Y después podrían
venir los cursos de seguimiento, primer grado, segundo, tercero, son
infinitas las posibilidades.

También se puede competir con las prisiones sembrando escuelas y
utilizando procedimientos sencillos como estos procedimientos
(Aplausos). Estoy convencido de que si un país pobre puede garantizar
las cosas modestas, pero honradas, dignas, para cada uno de sus
ciudadanos, ¿por qué otros no podrían hacerlo?  Es por ello que hasta
con un poco de pasión les hablo de estos problemas, porque son
problemas en que durante mucho tiempo hemos pensado. Y les confesaba
que cuando hemos llegado a tener algunos de estos conocimientos,
resultado de la observación, del estudio constante de la situación de
la vida de los ciudadanos, es que digo que sentimos vergüenza por no
haber podido descubrir antes muchas de estas cosas que tanto
bienestar podrían traer para nuestros ciudadanos.

Nosotros no recomendamos fórmulas dogmáticas, no nos ponemos a
recomendar que tengan tal y más cual sistema social.  Conozco países
con tantos recursos, que con el uso adecuado de los recursos no
tendrían ni necesidad, vean, de hacer un cambio revolucionario con
relación a la economía, de tipo radical, como el que ha hecho nuestro
país. Sabemos lo que ocurre en lugares, como el más pobre de este
hemisferio, que es Haití, los problemas que tiene de recursos
naturales, y algunos muy ricos, no voy a discutir sobre este tema;
pero el problema está en la distribución equitativa de la riqueza
(Aplausos y exclamaciones).  Esto no necesita ni siquiera confiscar;
no, en una concepción de lo posible..., porque hay que pensar en lo
deseable y lo posible, hay que diferenciar entre lo que se puede
soñar y lo que se puede realizar ahora, y lo que se puede realizar
ahora y lo que podría realizarse dentro de 20 ó 30 años, a partir de
las realidades del mundo actual.

Nosotros no tenemos ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos
hecho en nuestro país y de la forma en que hemos organizado nuestra
sociedad (Aplausos).  Hemos tenido la posibilidad de aprender mucho
sobre nuestras posibilidades y tenemos una idea de prioridades,
porque es muy importante para los que deseamos un mundo mejor tener
idea de las prioridades, de las posibilidades, de las realidades.

Les mencioné como dos veces o tres el famoso proyecto de ALCA.  Hoy
una enorme necesidad de nuestros pueblos es evitar que ese veneno se
implante en nuestros países y estaríamos obteniendo una gran victoria
(Aplausos y exclamaciones).

Les puedo añadir que vemos en América Latina un movimiento de avance
que se produce. Si me preguntara alguien por qué sentí gran
satisfacción y júbilo cuando llegaron las noticias de un resultado
electoral en nuestra queridísima Argentina (Aplausos y
exclamaciones), fíjense, hay una razón muy grande: Lo peor del
capitalismo salvaje, como diría Chávez; lo peor de la globalización
neoliberal es que el símbolo por excelencia... Y no menciono nombre,
nadie puede quejarse, a no ser que alguien se sienta símbolo de lo
que digo.  Mi opinión es que una de las cosas extraordinarias es que
el símbolo de la globalización neoliberal ha recibido un colosal
golpe (Aplausos y exclamaciones).

Ustedes no saben el servicio que le han prestado a América Latina;
ustedes no saben el servicio que le han prestado al mundo al hundir
en la fosa del Pacífico —no sé cómo se llama ahora—, que tiene más de
8 000 metros de profundidad, el símbolo de la globalización
neoliberal.  Le han insuflado tremenda fuerza al número creciente de
personas que han ido tomando conciencia en toda nuestra América sobre
qué cosa tan horrible y fatal es eso que se llama globalización
neoliberal (Aplausos).

Si se quiere, podíamos partir de lo que el Papa dijo muchas veces y
cuando estuvo de visita en nuestro país, cuando habló de la
globalización de la solidaridad. ¿Alguien estaría en contra de la
globalización de la solidaridad en el más cabal concepto de la
palabra, que abarque no solo las relaciones entre los hombres y
mujeres dentro de la frontera de un país, sino dentro de las
fronteras del planeta, y que la solidaridad la ejerzan también
aquellos que derrochan el dinero y destruyen y malbaratan los
recursos naturales y condenan a muerte a los habitantes de este
planeta?  (Aplausos y exclamaciones.)

No se alcanza el cielo en un día, pero créanme —no lo digo por
halagar, y trato de decirlo con el mayor cuidado— que ustedes han
asestado un descomunal golpe a un símbolo, y eso tiene un enorme
valor, y se ha producido, precisamente, en este momento crítico, de
crisis económica internacional, donde están envueltos todos; ya no es
una crisis en el sudeste asiático, es una crisis en el mundo, más
amenazas de guerra, más las consecuencias de una enorme deuda, más el
fatalismo de que el dinero escape. Es mundial el problema, y por eso
mundialmente también se está formando una conciencia y por ello será
un día de gloria ese día en que el pueblo argentino, pese a
dificultades, que como sabemos todos existen aquí y en otras partes,
muchas veces fragmentación, muchas veces divisiones, y divisiones
puede haber y hasta debe haber, pero es que hay tantas cosas de
interés común que se puede tener la convicción de que estas deben
prevalecer, el mundo posible. Fíjense que ha tomado fuerza esa frase:
 un mundo mejor es posible.  Pero cuando se haya alcanzado un mundo
mejor, que es posible, tenemos que seguir repitiendo:  Un mundo mejor
es posible, y volver a repetir después: Un mundo mejor es posible
(Aplausos y exclamaciones de: “¡Fidel, Fidel, Fidel!”, y de: “¡Olé,
olé, olé, olé, Fidel, Fidel!”)

Les he expresado —y estoy próximo a terminar—, así en estas
peculiares condiciones, y me alegro más, la experiencia modesta de
nuestro país, y cómo día a día aprendíamos cosas nuevas y cosas
nuevas, y cuando luchábamos contra el 30% de analfabetismo, qué lejos
estábamos de pensar que un día estaríamos masificando los estudios
universitarios, extendiendo las universidades por todos los
municipios del país, a partir del capital humano que habíamos creado,
sin lo cual habría sido imposible esa aspiración, y, por eso he
dicho, y Martí ya lo había dicho hace muchos años, que a los que le
llamaban soñador él decía que los sueños de hoy serán las realidades
del mañana (Aplausos y exclamaciones).

Los soñadores no existen, se lo dice un soñador que ha tenido el
privilegio de ver realidades que no fue capaz de soñar.  No lo
considero un mérito, sino también privilegio y azar afortunado de
vivir, a pesar de los cientos de planes por acelerar mi viaje hacia
la tumba (Exclamaciones), con lo cual me han hecho un enorme favor,
obligarme a perder todo instinto de preservación y conocer que los
valores sí constituyen la verdadera calidad de vida, la suprema
calidad de vida, aun por encima de alimento, techo y ropa.  No
disminuyo, ni mucho menos, la importancia de las necesidades
materiales, siempre hay que colocarlas en primer lugar, porque para
poder estudiar, para adquirir esa otra calidad de vida hay que
satisfacer determinadas necesidades que son físicas, que son
materiales; pero la calidad de vida está en los conocimientos, en la
cultura.

Cuando un hombre termina su trabajo quiere ir a un lugar a ver una
buena película, o a un teatro, para ver una obra excelentemente
presentada, o una danza, o un grupo musical.  Ya después que desayunó
y almorzó, lo que desea es esa recreación, distraerse.  Nadie quiere
que los hijos se entretengan o se recreen aprendiendo a consumir
drogas, o viendo violencia y cosas absurdas, que envenenan la mente
de ese niño (Aplausos), la calidad de vida es otra cosa, calidad de
vida es patriotismo, calidad de vida es dignidad, calidad de vida es
honor (Aplausos y exclamaciones); calidad de vida es la autoestima a
la que tienen derecho a disfrutar todos los seres humanos (Aplausos y
exclamaciones).

Argentinos todos, hermanos entrañables de América Latina, cualquiera
que sea su creencia, su pensamiento o sus ideas, no he tenido
intención de lastimar ni de ofender a nadie.  Si alguno considera que
algunos conceptos aquí expresados fuesen algo como una injerencia en
los asuntos argentinos, algo que por cierto he tratado de evitar, y
con más razón a partir de la extraordinaria solidaridad y calor con
que he sido recibido en esta ciudad y en este país, si alguien lo
cree, le pido sinceramente que nos excuse.

¡Viva la hermandad entre los pueblos!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la humanidad! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre!

Gracias.

(Ovación.)




Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro at fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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